Dos barcos procedentes de extremos opuestos del Atlántico zarparon para visitar el lugar donde se hundió el Titanic hace un siglo, aunque uno de ellos se desvió para regresar a la costa irlandesa luego de que un pasajero se enfermó.

Dado que el pasajero necesitaba ser trasladado por aire a un hospital, el crucero conmemorativo europeo interrumpió el martes su recreación de la ruta del desventurado Titanic.

Al otro lado del océano, el crucero Journey partió de Nueva York la noche del martes.

Ambos cruceros transportaban aficionados a la historia, muchos de ellos vestidos en ropa de época.

En abril de 1912, el Titanic zarpó de Southampton, Inglaterra, con rumbo a Nueva York. El navío chocó contra un iceberg y se hundió, en la oscuridad de la noche. Más de 1.500 tripulantes y pasajeros murieron en el accidente.

El crucero Journey, operado por Azamara Club Cruises, lleva a 440 pasajeros y hará una escala en Halifax, en la provincia canadiense de Nueva Escocia, donde están enterradas más de 100 víctimas del naufragio. Luego reanudará su viaje y hará una ceremonia religiosa en el lugar donde se hundió el Titanic. A lo largo del trayecto, los pasajeros escucharán conferencias sobre la vida a bordo del Titanic y asistirán a una cena vestidos con ropa antigua.

Los precios de los boletos bajaron en las últimas semanas de 5.000 a 1.000 dólares por persona.

Había una atmósfera festiva en la cubierta, mientras los pasajeros bebían champaña y exploraban el barco, el cual no estaba decorado al estilo del Titanic.

Al otro lado del océano, el MS Balmoral, operado por Fred.Olsen Cruise Lines, comenzó su viaje el domingo desde el sur de Inglaterra con 1.309 pasajeros, entre ellos familiares de algunos pasajeros del Titanic.

El barco hizo una breve escala el lunes en el poblado irlandés de Cobh antes de continuar con su jornada. El Balmoral interrumpió el viaje el martes por la emergencia médica que se presentó.

Los organizadores del viaje no identificaron al pasajero ni describieron la afección, pero la cadena BBC reportó que uno de sus camarógrafos, Tim Rex, fue sacado en helicóptero "como precaución médica".

Por lo menos una persona a bordo del Journey tenía una conexión muy personal con la tragedia. Sharon Lee Willing, de Tucson, Arizona, compró un pasaje para honrar a su bisabuelo, Herbert Chaffee, un magnate agrícola de Dakota del Norte que pereció en el naufragio.

"Sé que sólo voy a ver agua, pero supongo que va a ser duro pensar en que ese enorme barco está abajo", dijo Willing, abrumada por la emoción.