La amplia sonrisa apareció en la cara de Ricky Rubio, más veloz que uno de sus pases sin mirar.

Sí, el prodigioso base español de los Timberwolves de Minnesota suspiró un par de veces durante sus primeras declaraciones públicas sobre los desgarros en los ligamentos anterior cruzado y colaterales de su rodilla izquierda que interrumpieron su prometedora temporada como novato.

Reconoció que se sintió "triste, furioso" inmediatamente después de sufrir la lesión e indicó que no sabe con certeza si estará en condiciones de participar en los entrenamientos de pretemporada o el comienzo de la próxima campaña. Las muletas que lo sostuvieron en su avance al podio seguirán con él durante un mes.

Pero Rubio, que se sometió a cirugía reconstructiva el 21 de marzo, lucía optimista como siempre, con esa actitud alegre que cuadra con ese aspecto juvenil que ha incrementado la enorme popularidad cimentada sobre sus destrezas de basquetbolista.

"Me hizo feliz que la gente me ayudara y gritara mi nombre", dijo Rubio el martes en el Target Center, refiriéndose a los buenos deseos que ha recibido de astros de la NBA como Kevin Durant y Dwyane Wade así como de la gente en la calle.

Los Timberwolves estaban octavos en la Conferencia Oeste y aspiraban a una plaza en los playoffs cuando Rubio sufrió la lesión en los últimos segundos de una derrota ante los Lakers de Los Angeles el 9 de marzo. Desde entonces tienen foja de 4-13, y de 25-33 en la temporada.

Después de dos semanas de rehabilitación en Vail, Colorado, donde el doctor Richard Steadman lo operó, Rubio regresó a Minnesota y asistió al partido de su equipo el lunes.

"Uno tiene tantas ganas de jugar. Lo único que se puede hacer es disfrutar mirando el partido de basquetbol", dijo.

Dentro de un mes deberá regresar a Vail para que Steadman lo examine. Hasta entonces es inútil especular sobre su regreso. Los Timberwolves han dicho que esperan contar con él para el comienzo de la temporada regular 2012-13, siete meses y medio después de la lesión, pero a veces la recuperación demora hasta nueve meses.

"No sé cuándo volveré. Lo primero que quiero hacer es estar seguro de regresar al 100 por ciento", dijo Rubio, quien vestía una playera gris con capucha y su conocida barba y pelo suelto. "No quiero ponerle fecha porque eso depende de cómo sienta mi rodilla".