Las tropas sirias desafiaron el martes un plan de alto el fuego auspiciado por la ONU, al lanzar nuevos ataques contra zonas rebeldes, pero el enviado especial Kofi Annan dijo que todavía había tiempo de salvar una tregua que describió como la única oportunidad para la paz.

Cuando el levantamiento sirio cumple más de un año, la comunidad internacional prácticamente se ha quedado sin alternativas para evitar que desemboque en una guerra civil. El martes, Annan insistió en que su iniciativa de paz sigue "muy viva", en parte porque no hay otra alternativa viable.

La ONU ha descartado cualquier intervención militar como la que ayudó a deponer a Moamar Gadafi en Libia, y varias rondas de sanciones y otros intentos de aislar al presidente Bashar Assad han hecho poco para detener el derramamiento de sangre.

"Si usted lo quiere sacar (el plan) de la mesa, ¿con qué lo vamos a reemplazar?" dijo a Annan a periodistas en Hatay, Turquía, donde visitó un campamento que alberga refugiados sirios.

En momentos en que enfrentaba el martes el plazo límite para retirar sus tanques y tropas, el gobierno sirio había dicho que se retiraba de ciertas áreas, inclusive el centro de la provincia rebelde de Homs.

Sin embargo, Francia calificó la afirmación como una "mentira flagrante e inaceptable", y activistas dijeron que no había señales de una retirada.

Los residentes de Homs informaron sobre algunos de los bombardeos más intensos en meses.

"Cientos de granadas de mortero y proyectiles cayeron durante todo el día", dijo el residente Tarek Badrakhan a The Associated Press. Dijo que un hospital improvisado que albergaba heridos y decenas de cadáveres fue destruido en el bombardeo.

"Está en el suelo ahora", aseguró.

En una carta al Consejo de Seguridad de la ONU, obtenido por The Associated Press, Annan dijo que Siria no ha retirado sus tropas ni el equipo militar pesado de las ciudades y pueblos, y que las condiciones de última hora del régimen ponen en riesgo el alto el fuego.

El Consejo apoyó firmemente Annan, y los 15 miembros — entre ellos China y Rusia, aliados de Siria — aprobaron un comunicado de prensa expresando su "profunda preocupación" por el incumplimiento de Damasco a la hora de retirar sus tropas y equipo pesado.

"Obviamente, los miembros del Consejo están unidos en su preocupación de que este plazo haya expirado y la violencia no sólo ha continuado, sino que en los últimos 10 días se ha intensificado", dijo Susan Rice, embajadora de Estados Unidos ante la ONU.

Según el acuerdo, se suponía que tras la retirada de las fuerzas sirias debía seguir un cese del fuego por todos los bandos en un plazo de 48 horas. El cese de los combates allanaría entonces el camino para una misión de observación y conversaciones entre ambas partes sobre el futuro del país.

Después de 13 meses de derramamiento de sangre, una revuelta que comenzó como un movimiento mayoritariamente pacífico contra el régimen de Assad se ha transformado en una insurgencia.

La ONU calcula que más de 9.000 personas han muerto desde que comenzó el levantamiento, y la cifra aumenta cada día. Las fuerzas del régimen atacan a sus oponentes con tanques, ametralladoras y francotiradores, y el rebelde Ejército Libre de Siria lanza frecuentes ataques contra blancos gubernamentales y mata soldados y miembros de las fuerzas de seguridad.

El principal grupo opositor en Siria calculó que unas 1.000 personas murieron en los ataques del régimen durante la última semana, una cifra que no es posible verificar en forma independiente.

El conflicto es uno de los más explosivos de la llamada Primavera Arabe, en parte debido a la red siria de alianzas con poderosas fuerzas como Hezbolá, en Líbano, e Irán, la potencia chií.

Los líderes occidentales han puesto sus esperanzas en la presión diplomática de Annan, pues Estados Unidos y otros no están dispuestos a involucrarse profundamente en el caos de otro país árabe, en particular uno tan impredecible como Siria. A pesar de que Washington tiene un claro interés en que Assad se vaya, en parte porque sería un duro golpe a Irán, el gobierno de Obama se resiste a usar la fuerza.

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Los periodistas de la AP Bassem Mroue y Karin Laub en Beirut; Edith M. Lederer en Naciones Unidas; Frank Jordans en Ginebra; Selcan Hacaoglu en Ankara, Turquía; y Vladimir Isachenkov y Nataliya Vasilyeva en Moscú, contribuyeron a este despacho.