Más de 150.000 norcoreanos están encarcelados en un gulag estilo soviético pese a que el gobierno comunista niega tener prisioneros políticos, denunció el martes un grupo defensor de los derechos humanos.

El Comité para los Derechos Humanos en Corea del Norte, con sede en Estados Unidos, dijo que basó su informe en entrevistas con 60 ex prisioneros y guardias. Incluye imágenes de satélite de lo que describe como campamentos de trabajos forzados y penitenciarías.

El informe documenta la encarcelación de familias enteras, incluso niños y abuelos por los "crímenes políticos" de otros familiares, además de infanticidio y abortos forzados de prisioneras que cruzaron ilegalmente a China, quedaron embarazadas allí y después fueron repatriadas forzosamente a Corea del Norte.

El comité, un grupo privado, organizó una conferencia de prensa el martes en Washington, en ocasión de las celebraciones en Pyongyang para conmemorar el centenario del fundador de la nación comunista.

El enviado estadounidense sobre derechos humanos en Corea del Norte, Robert King, debe hablar en la conferencia, que tiene lugar mientras el Norte planea lanzar un cohete de larga distancia y, según la inteligencia surcoreana, efectuar una tercera prueba con armas nucleares.

"No son solo las armas nucleares las que deben ser desmanteladas", afirmó Roberta Cohen, directora de la junta de directores del comité, "sino todo un sistema de represión política".

El informe dice que el sistema de campos de concentración siguió inicialmente el modelo de los años 50 del gulag soviético para castigar a los disidentes y los representantes de la "clase política" o religión erróneas.

Cita cálculos de funcionarios norcoreanos de seguridad estatal que desertaron a Corea del Sur y señalan que el sistema de prisiones tiene entre 150.000 y 200.000 sobre una población de unos 24 millones. Insta a Corea del Norte a permitir el acceso del Comité Internacional de la Cruz Roja y desmantelar los campamentos.

El informe de 200 páginas describe diferentes tipos de cárceles, incluso colonias penales de trabajos forzados donde detenidos políticos están presos sin proceso judicial, mayormente sentenciados a cadena perpetua para trabajar forzosamente en minas, talado de bosques o trabajos agrícolas.

Los campos de concentración están rodeados de alambre de púas y cercas electrificadas, dice el informe, y denuncia elevadas tasas de muerte de reclusos debido al sistemático maltrato, tortura, desnutrición y ejecuciones.

Agrega que ex prisioneros lograron identificar los sitios gracias a imágenes de Google Earth.