Los problemas del gobierno del presidente Barack Obama para enfrentar la crisis de los embargos hipotecarios evidencian la lentitud con que la deuda inmobiliaria se recupera de las recesiones profundas, destacó en un reporte el Fondo Monetario Internacional.

La entidad mencionó el fracaso del programa estrella gubernamental para impedir esos embargos, en un informe difundido el martes sobre el endeudamiento familiar.

El FMI dijo que menos de un millón de hipotecas han sido cambiadas en Estados Unidos conforme al Programa de Modificación de Vivienda Asequible, HAMP por sus siglas en inglés, frente al objetivo inicial del gobierno, de entre tres y cuatro millones.

Casi 8 millones de estadounidenses encaran el embargo hipotecario desde que estalló la burbuja de la construcción residencial a fines del 2006.

El informe destacó que el HAMP ofreció limitados incentivos a los bancos y endureció los criterios de postulación al programa. Agregó que, además, no redujo los pagos hipotecarios mensuales lo suficiente para hacerlos asequibles en muchos casos — solamente el 11% de las modificaciones permanentes incluyeron reducciones del monto hipotecado.

El FMI destacó que el gobierno intentó mejorar otros programas de asistencia en febrero al aumentar el número de personas elegibles e incrementar los incentivos para que los bancos ofrecieran reducciones.

Empero, el FMI advirtió que millones de hogares estadounidenses siguen corriendo el riesgo de perder sus casas y las gestiones gubernamentales no han alcanzado la magnitud de las medidas adoptadas durante la Gran Depresión.

"Unos 2,5 millones de propiedades están sometidas al embargo hipotecario y otras 1,5 millones están en mora. Son cifras alucinantes", dijo Daniel Leigh, el principal autor del informe del FMI, en una conferencia de prensa. "Sigue existiendo la necesidad de hacer algo".

Una de las principales razones por el escaso número de reducciones hipotecarias es que Fannie Mae y Freddie Mac, que tienen la mitad de las hipotecas de Estados Unidos, no han reducido su valor de los adeudado en aquellos casos que los propietarios corren peligro de un embargo.

Edward DeMarco, el regulador federal que vigila las cuentas de Fannie Mae y Freddie Mac, los bancos hipotecarios embargados por el gobierno federal, se opuso a la idea de reducir la cuantía de las hipotecas por considerar que ello haría peligrar los fondos de los contribuyentes, pese a las presiones de los legisladores y la Casa Blanca.

El martes, DeMarco dijo que su organismo consideraría la idea.