Para quienes planean visitar Londres durante los Juegos Olímpicos con suficiente dinero para gastar, aún hay tiempo para asegurar un lugar para tomar té en el Ritz, un trago en el bar American del Savoy o pasar una noche en una habitación estilo art déco en el Claridge's.

La mayoría de los más exclusivos hoteles de Londres estarán ocupados a su máxima capacidad para las Olimpiadas gracias a reservaciones grupales de habitaciones para funcionarios olímpicos o para clientes favoritos de algunas compañías, pero aún existen sitios asombrosos para hospedarse.

Esto es, si es posible pagar la cuenta.

"Aún se pueden conseguir algunas habitaciones en ciertos periodos de los Juegos, si bien esperamos estar completamente reservados en breve", dijo Simon Negger, vocero del Grupo Hotelero Maybourne, que posee los tres hoteles más icónicos de Londres: Claridge's, The Connaught y The Berkeley.

Los hoteles de Londres deben hacer un delicado equilibrio al tratar de maximizar sus ganancias durante el evento deportivo del 27 de julio al 12 de agosto y evitar al mismo tiempo dejar a un lado a sus clientes leales y aún así cumplir con las obligaciones de los organizadores de las Olimpiadas, que pidieron a todos los hoteles apartar algunas habitaciones para funcionarios, atletas y delegados olímpicos durante Londres 2012.

Algunos no han incrementado sus precios más allá del aumento normal de periodo vacacional — que en el centro de Londres puede representar varios cientos de libras (dólares) por noche — pero han impuesto estadías mínimas y políticas de cancelación más estrictas.

El Claridge's aún tiene habitaciones disponibles — de aproximadamente 600 libras esterlinas (955 dólares) por una habitación doble hasta más de 1.000 libras (1.600 dólares) por una suite — pero exige que los clientes reserven un mínimo de cinco noches durante el periodo olímpico.

El Savoy, que fue restaurado a tiempo para la justa deportiva, puede dar alojamiento por una sola noche pero únicamente si el huésped está dispuesto a pagar al menos 2.750 libras (4.400 dólares) por una de sus suites en la orilla del río Támesis.

En el Ritz, donde los huéspedes pueden alojarse por una noche si lo desean, las habitaciones cuestan entre 755 y 3.255 libras (1.200 a 5.200 dólares).

Los organizadores de los Juegos Olímpicos son responsables en parte del hecho de que aún existan habitaciones disponibles. Desde hace años, los hoteles empezaron a recibir llamadas de clientes que buscaban reservar habitaciones para Londres 2012, pero los organizadores pidieron a los hoteles apartar más de 40.000 cuartos para hospedar a dignatarios olímpicos. En enero, devolvieron 8.000 habitaciones a los hoteles para que los ofrecieran al público en general. Y podrían ser más en las próximas semanas.

"La industria hotelera esperaba que se le regresaran algunas habitaciones a principios de este año, por lo que no es una gran sorpresa, pero quiere decir que hay cuartos disponibles más cerca de la fecha de lo que uno esperaría", dijo Miles Quest, portavoz de la Asociación Británica de Hoteles y Restaurantes. "Sigo esperando que el centro de Londres se encuentre al 100% de su capacidad para las olimpiadas".

La promesa de la industria hotelera de Londres, capaz de ofrecer varios miles de habitaciones de una gran variedad de precios, fue una parte crucial de la pelea de Londres por la sede de los Juegos Olímpicos. Al Comité Olímpico le agradó el hecho de que la ciudad de antemano contaba con un amplio rango de hoteles y sus autoridades estaban dispuestas a construir más.

Los nuevos hoteles que se construyen reflejan las cambiantes prioridades.

Los grandes y anticuados hoteles se consideran a sí mismos puntos de reunión. Quienes visitan la ciudad por placer o por negocios pueden hospedarse ahí y encontrarse con londinenses que van al lugar después de un día de compras a tomar té o festejar un cumpleaños especial u otro evento.

La nueva ola de hoteles de Londres, mientras tanto, se especializan en mantener alejado al público. Con la economía británica todavía en problemas, estas nuevas instalaciones han sido inversiones recibidas con los brazos abiertos, financiadas por empresarios de los países del Golfo Pérsico que buscan crear el tipo de lugares en los que les gustaría hospedarse.

"La gente del mundo árabe se siente cómoda en Londres", dijo Gerald Lawless, presidente ejecutivo del Grupo Jumeirah, el grupo hotelero de Dubai que expande sus ramas alrededor del mundo. "Regularmente viven en Gran Bretaña en su etapa de estudiantes y son muy leales a la ciudad. Desean lugares que puedan visitar con frecuencia".

El más reciente proyecto de Jumeirah — los Apartamentos Grosvenor — es típico de la nueva ola de hoteles. No son un sitio particularmente romántico y la decoración es oscura, sombría y masculina. Hay paredes acolchonadas y gruesas alfombras en los pasillos para aislar del ruido del tráfico de Londres y guardias de seguridad en cada piso.

Los apartamentos al lado de la prestigiosa Park Lane de Londres, que abrieron sus puertas el 2 de abril, fueron creados para aquellos que buscan tranquilidad y alta seguridad y no escatiman por los precios. El apartamento más pequeño tiene un costo de 1.500 libras (2.400 dólares) por noche, con una estadía mínima de una semana. El edificio no está abierto al público — quien quiera visitarlo primero tiene que encontrarlo, la señalización es tan discreta que es casi imperceptible — y entonces registrarse y esperar a que uno de sus anfitriones le permita ingresar. Las suites más caras cuentan con mayordomo que recoge el periódico, organiza cenas, pide taxis y se encarga de todo lo que implica un contacto con el mundo exterior. La suite penthouse incluye uso gratuito de un vehículo Aston Martin.

Pero no toda la industria hotelera de Londres depende de los Juegos Olímpicos. Algunos de los más esperados hoteles de lujo abrirá después del final de las olimpiadas.

Se espera que el hotel Shangri-La en The Shard, el edificio más alto de Europa, empiece a operar el próximo año y The Wellesley Townhouse, que promete ser el primer hotel ultralujoso "seis estrellas" de Londres con su propia sala de fumar, abre en noviembre.

Un hotel se resiste a la tendencia de "cuartos aún disponibles". El Hotel Goring Hotel — el lujoso hotel familiar donde Kate Middleton se hospedó por una noche antes de su boda el año pasado con el príncipe Guillermo — es esencialmente inglés, con verdes jardines y habitaciones estilo eduardiano llenas de chintz y taza de té chinas. Millones de personas vieron por televisión cómo Middleton salía de su vestíbulo y daba al público el primer vistazo de su secreto vestido de novia.

No es sorpresa que, para los juegos Olímpicos, el Goring se encuentre reservado por completo.