El extremista de derecha que confesó haber matado a 77 personas a tiros y con una bomba en Noruega no es un demente, determinó el martes una evaluación siquiátrica, contradiciendo un examen anterior.

La nueva conclusión tiene lugar seis días antes del comienzo del juicio a Anders Behring Breivik por la matanza el 22 de julio, y podría llevar a los fiscales a buscar una sentencia de prisión en vez de reclusión en una institución siquiátrica.

Un examen anterior había hallado que Breivik estaba en estado sicótico durante y después de los ataques y lo diagnosticó esquizofrénico paranoide.

El tribunal tomará en cuenta ambas evaluaciones siquiátricas durante el juicio, que comenzará el lunes y podría prolongarse durante unas diez semanas.

La nueva evaluación fue efectuada por los siquiatras Terje Toerrissen y Agnar Aspaas a pedido del tribunal después de extensas críticas contra el primer diagnóstico.

"Nuestra conclusión es que no estaba sicótico en el momento de las acciones de terrorismo y que no está sicótico ahora", dijo Toerrissen a The Associated Press.

El informe detallado es confidencial y los siquiatras no quisieron explicar por qué llegaron a una conclusión diferente del primer equipo de expertos que examinó a Breivik. Dijeron que presentarán sus motivos cuando presten testimonio durante el juicio.

Breivik confesó haber hecho estallar la bomba en el centro de Oslo, donde mató a ocho personas, y de matar a tiros a 69 en un campamento juvenil en las afueras de la capital Oslo. Pero niega culpa criminal diciendo que los ataques eran necesarios, en lo que califica de guerra civil contra el Islam en Europa.

Después de los ataques, Breivik dijo a los investigadores que formaba parte de un grupo derechista que confabulaba a fin de derrocar gobiernos europeos en una revolución "patriótica" para forzar la deportación de los inmigrantes musulmanes de Europa.