Rick Santorum es tan impopular en Pensilvania como lo era hace seis años, cuando los electores en el estado donde creció lo expulsaron del Senado de forma aplastante.

Esto podría sepultar sus menguantes esperanzas de seguir en la contienda presidencial republicana a partir del 24 de abril, cuando sean las elecciones primarias en el estado.

El aspirante no pudo enmendar una ruptura con conservadores fiscales ni dar a los líderes del partido la certeza de que podría atenuar sus posturas en temas sociales, que ahuyentan a electores moderados e independientes. Incluso aquellos que conocen a Santorum opinan que no es el mejor candidato.

Santorum también enfrenta un obstáculo casi infranqueable para detener a Mitt Romney, quien emergió como el virtual nominado después de los triunfos obtenidos esta semana en Wisconsin, Maryland y el Distrito de Columbia, donde se encuentra la capital estadounidense.

Sin embargo, nada de eso parece disuadirlo.

"La gente en Pensilvania me conoce", dijo Santorum esta semana mientras estaba de campaña. "Aquí conseguimos un fuerte apoyo de base y vamos a trabajar muy, muy duro".

El aspirante habló en la reunión anual estatal más grande de conservadores hace varias semanas, y sin embargo, ganó menos de la mitad de una votación extraoficial. Una encuesta que hizo el Muhlenberg College en febrero mostró que casi la mitad de los electores registrados lo desfavorece y sólo 39% lo apoya.

Un sondeo del 28 de marzo del Franklin & Marshall College mostró que Santorum tenía 30% de apoyo y Romney 28% entre los republicanos registrados, una importante caída respecto de la ventaja de 29 puntos que gozaba el ex senador de Pensilvania en febrero.

El recelo hacia Santorum es evidente en la falta de apoyo por parte de la elite estatal republicana. El gobernador Tom Corbett y el líder del partido en el estado Rob Gleason no han manifestado su respaldo público. Los ex gobernadores Tom Ridge y Mark Schweiker, cuatro legisladores y el integrante del Comité Nacional Republicano, Bob Asher, respaldan a Romney.

"Es muy claro que Mitt Romney es un mucho mejor candidato que Rick Santorum para atraer a los electores indecisos en un año como este", dijo el ex legislador Phil English, partidario de Romney, que hizo campaña con Santorum en 2006.

La derrota de Santorum ese año se atribuye en parte al ánimo anti-bélico y anti-Bush de ese entonces y a un estilo personal algo brusco que sus partidarios no siempre aprecian. Santorum no se retractó por haber apoyado a Bush o la guerra.

Romney tiene más de la mitad de los 1.144 delegados que se necesitan para ganar la nominación de su partido, más que el doble que el total de Santorum, según el conteo más reciente de The Associated Press.

Santorum necesitaría ganar 80% de los delegados que quedan para asegurar la nominación antes de la convención nacional del partido en agosto.

"Perder en su estado sería el último golpe a su campaña y disminuirá realmente su argumento para llegar a la convención y asegurar que es un candidato elegible" en noviembre, dijo Christopher Borick, encuestador del Muhlenberg College.