gracias sata.

en realidad, mi trad tenia un error: en el lead no hablaban del centro de la city sino de la city en si. ya hice el ajuste.

GUATEMALA (AP) — La capital de Guatemala es una ciudad sombría y violenta, de calles a veces claustrofóbicas. Los ricos viven detrás de alambres de púas y muros de cemento, y emplean guardias armados con rifles para ahuyentar a los ladrones que ingresan a las viviendas o se roban los teléfonos celulares de los automovilistas cuando paran en los semáforos.

Algunas guías turísticas recomiendan a los visitantes no pasar por esta ciudad de 2,5 millones de habitantes y escasa vigilancia policial.

Un día reciente en el centro de la capital, sin embargo, profesionales y estudiantes universitarios pedían tapas y baguettes con prosciutto y queso camembert, sentados cómodamente en sillones de cuero en el bistró Eccéntrico, y veían a los peatones caminando por senderos arbolados, con bancos de hierro y lámparas recién instaladas. En un café a dos cuadras, el personal preparaba las mesas para clientes que desean tomarse capuccinos antes de ir a un cine vecino.

Un impensado proyecto de desarrollo urbano ha hecho surgir decenas de comercios a lo largo de cinco cuadras en un sector conocido como la Zona Uno.

Una corporación sin fines de lucro administrada por la municipalidad, conocida como Urbanística, invirtió más de 5 millones de dólares desde el 2004 en un proyecto que cerró algunas calles al tráfico, instaló luces y cámaras de vigilancia, y contrató más policías. Negocios desvencijados fueron renovados y pintados de verde, azul añil y un anaranjado fuerte.

Algunos de los 670 vendedores callejeros que se instalaban a lo largo de casi dos kilómetros (más de una milla) fueron reubicados en un mercado cubierto pegado a una terminal de autobuses.

"En los diez años que he vivido aquí, vi personalmente cómo cambiaba este barrio", comentó Eluvia Morales, una consultora de organizaciones sin fines de lucro de 42 años. "Es un lugar hermoso y me encanta el que venga cada vez más gente".

Algunos analistas dudan que el proyecto pueda atraer demasiados guatemaltecos fuera de una pequeña y próspera élite, y que florezca en un país con una de las tasas de homicidios más altas del mundo y en el que aproximadamente la mitad de sus 14 millones de habitantes vive en la pobreza.

Señalan que en el 2002 un grupo de inversionistas privados abrió un centro comercial peatonal en una zona vecina. Si bien atrajo a cientos de personas, el proyecto fue abandonado dos años después debido a la venta de drogas y la prostitución.

Gastar dinero "no tiene sentido si la gente se muere de hambre o no puede encontrar fuentes de empleo estables", sostuvo Eduardo Mendieta, profesor de filosofía de la Stony Brook University de Nueva York y quien escribe sobre temas urbanísticos modernos en América Latina.

Pero los arquitectos y empresarios jóvenes que manejan el proyecto de la Zona Uno confían en que recién están empezando a explotar la demanda de un tipo de experiencia urbana asociado con ciudades más ricas de América Latina, Europa y Estados Unidos.

Alvaro Véliz, el director de Urbanística, dijo que un millón de personas al mes visitan el corazón del sector que está siendo desarrollado, la plaza peatonal Camino Real, que requirió una inversión de 1,5 millones de dólares. Allí se encontraban los edificios de gobierno más importantes de la era colonial y el motor de la economía de la ciudad hasta la década de 1970.

Cuando "los espacios cambian, la gente se comporta de otra manera y esto mejora la seguridad", manifestó.

Arriba del bistró Eccéntrico, un empresario derribó paredes y construyó seis apartamentos tipo loft, pintados de blanco.

Emiliano Valdés, curador y propietario de una galería, se mudó a este barrio hace tres años en busca de un estilo de vida urbano que le permitiese "caminar por el barrio, comprar el diario y salir a comer sin tener que subirme al auto".

Una noche reciente de fin de semana, una cantidad de Land Rover y otras camionetas deportivas recorrieron la Calle 12 para llevar a varias personas al restaurante Reilly's Irish, donde se cena con velas y hay pista de baile en un patio interior.

"Siempre me gustó el centro", expresó el chofer de taxi Rudy De León. "Las cosas estaban mal hace algunos años y era más problemático ir allí. Pero desde que comenzaron los cambios, trato de venir los domingos con mi esposa".

Urbanística dice que quiere recaudar dinero de inversionistas privados para construir condominios en la Zona Uno.

Silvia García, una de las arquitectas de Urbanística, afirmó que "la gente tiene que vivir en la zona para garantizar su supervivencia a largo plazo".