Los bosnios se desplazaron en silencio y sollozantes por la calle principal de Sarajevo, depositando flores y regalos sobre 11.541 sillas dispuestas en filas aparentemente interminables, la cifra que representa a los hombres, mujeres y niños muertos durante el sitio serbio de la ciudad que resultó ser el más prolongado en la historia moderna.

Sarajevo conmemoró el viernes el vigésimo aniversario del comienzo de la guerra en Bosnia. Se efectuaron exhibiciones, conciertos y otros actos, pero el impacto de las sillas vacías conmovió profundamente a mucha gente.

"Es como si toda la tragedia se hubiera materializado, haciéndose visible", dijo Asja Rasavac, una mujer que se cubría el rostro con su paraguas, avergonzada por no poder contener las lágrimas. "Una no puede describir el sentimiento. No es odio. No es indignación. Es una tristeza interminable".

Cientos de las sillas eran pequeñas, en representación de los niños muertos. Sobre algunas, los peatones depositaban ositos de juguete, pequeños autitos de plástico, otros juguetes, golosinas.

"La cantidad de las sillas realmente me conmovió, especialmente las pequeñas", comentó Ana Macanovic, quien colocó rosas blancas sobre siete asientos, una por cada uno de los miembros de su familia muertos por el cañoneo durante el sitio de la ciudad.

De las decenas de miles de personas que transitaron por la avenida apenas alguna atinó a musitar alguna palabra. Muchos caminaron ante la sombría exhibición abrumados por el río rojo de sillas vacías.

"Esta ciudad necesita hacer una pausa momentánea y rendir homenaje a sus ciudadanos muertos", dijo Haris Pasovic, organizador de la "Línea roja de Sarajevo".

Los serbios sitiaron Sarajevo durante 46 meses — 11.825 días_, más tiempo que el sitio de Leningrado (hoy nuevamente San Petersburgo) durante la Segunda Guerra Mundial. Sus 380.000 habitantes se quedaron sin alimentos, electricidad, agua ni calefacción, mientras los serbios lanzaban un promedio de 330 cañonazos diarios sobre la ciudad.

El 6 de abril de 1992, unas 40.000 personas de todo el país — bosnios musulmanes, serbios ortodoxos cristianos y croatas católicos — colmaron una plaza para exigir la paz a los políticos nacionalistas que disputaban entre sí.

La Comunidad Europea había reconocido a la ex república yugoslava de Bosnia como un estado independiente después que la mayoría de su pueblo votó por la independencia. Pero la votación siguió las líneas étnicas: mientras bosnios y croatas favorecieron la independencia, los serbios bosnios eligieron permanecer en la Yugoslavia dominada por los serbios.

La unidad étnica desplegada en la plaza de Sarajevo irritó a los nacionalistas serbios, que empezaron a disparar contra la multitud desde un hotel cercano, matando a cinco y desencadenando la guerra de 1992-95. Los nacionalistas serbios, ayudados por la vecina Serbia, montaron un sitio en torno de Sarajevo y en pocos meses ocuparon el 70% de Bosnia, expulsando a todos los no serbios del territorio en su control.

Bosnios y croatas, que empezaron como aliados, se tornaron enemigos y los tres grupos terminaron librando una guerra que cobró más de 100.000 vidas, dejó la mitad de la población sin hogar y dividió la nación en enclaves étnicos.