Líderes civiles y religiosos hicieron el miércoles un llamado a poner fin a la violencia en Oakland después de que siete personas fueron abatidas en una pequeña universidad cristiana por un individuo que, según la policía, estaba indignado ante su expulsión y las burlas que se le hacían debido a su deficiente inglés.

Cientos de amigos, familiares y miembros de la comunidad se reunieron en una vigilia multicultural el martes por la noche a fin de orar por las víctimas del peor tiroteo en una escuela desde la masacre de 2007 en el Virginia Tech.

Seis estudiantes y una recepcionista murieron y otras tres personas resultaron heridas cuando un individuo armado comenzó a disparar el lunes por la mañana en la Universidad Oikos, una escuela financiada por Oakland para ayudar a los inmigrantes coreanos a adaptarse a la vida en Estados Unidos y emprender nuevas profesiones.

"Sólo Dios sabe el significado del sufrimiento que tenemos", dijo en coreano Woo Nam Soo, vicepresidente de la universidad, durante la ceremonia religiosa. "En esta tragedia y sufrimiento insoportables, sólo Dios puede crear algo bueno".

Poco después del ataque, la policía arrestó en un supermercado a unos cuantos kilómetros (millas) a One Goh, un estudiante de enfermería de 43 años.

Goh, originario de Corea del Sur, está detenido sin derecho a fianza como sospechoso de siete cargos de asesinato, tres de intento de homicidio y otras acusaciones. Se espera que el miércoles por la tarde se presente por primera vez ante la corte.

Desde su arresto han surgido detalles sobre la vida de Goh, que mostrarían a un hombre con problemas personales y familiares en la última década.

Romie John Delariman, un instructor de enfermería que conocía a las víctimas, dijo que Goh tenía buenas notas escolares, pero solía fanfarronear sobre violencia y alguna vez contó haber golpeado a alguien que trató de asaltarlo en San Francisco.

"No sé si se pueda decir que es mentalmente inestable, pero algunas veces alardeaba de ser capaz de dañar a la gente", indicó Delariman.

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Los periodistas de The Associated Press Zinie Chen Sampson en Gloucester, Virginia; Terry Collins, en Oakland, y Marcus Wohlsen, en San Francisco, colaboraron con este despacho.