Los siete golpes que Rory McIlroy necesitó el año pasado en el 10mo hoyo del Masters parecen una película de terror.

Lo mismo se puede decir de su última ronda en Augusta National, donde el golfista de 22 años hizo historia de la mala. McIlroy comenzó el día con ventaja de cuatro golpes, y terminó a 10 disparos del ganador tras firmar una tarjeta de 80, la peor última ronda en 56 años para el líder después de 54 hoyos.

Más que nada, se trata de un recordatorio de lo efímera que puede ser una ventaja en una última ronda.

Especialmente en el Masters.

"Es un campo que te pone nervioso", comentó Geoff Ogilvy.

Jugar en Augusta es todo un arte, lo que explica porqué casi el 40% de los Masters han sido ganado ganados por apenas ocho golfistas. Para los que buscan su primera chaqueta verde, o incluso su primer major, la recta final puede ser todo un reto.

Greg Norman perdió una ventaja de seis golpes en 1996. Ed Sneed desperdició una de cinco golpes en 1979, y tenía ventaja de tres disparos con tres hoyos por jugar cuando hizo tres bogeys consecutivos y luego sucumbió en un playoff. Ken Venturi estuvo a punto de ser el único amateur que gana el Masters en 1956, cuando se le escapó una ventaja de cuatro golpes. Al igual que McIlroy, firmó un 80.

La ventaja que McIlroy tiró a la basura está fresca en la memoria rumbo a este Masters, y hay otro dato a tomar en cuenta: muchos jugadores que tenían la ventaja después de 54 hoyos han terminado perdiendo esta temporada en el circuito de la PGA.

En 14 torneos de la PGA esta temporada, apenas cinco jugadores han ganado después de estar al menos empatados en el liderato después de la tercera ronda.

Está claro que no es fácil cerrar un campeonato.

"No es nada de fácil, como hemos visto", señaló Nick Faldo.

Faldo es el único golfista que ha ganado varios Masters que nunca ha estado en la cima de la tabla de posiciones al comenzar el último día. Además de su triunfo sobre Norman en 1996, remontó una desventaja de cinco golpes en 1989 y otra de tres en 1990, para coronarse en ambos casos en playoffs.

"Esa es la belleza del Masters", apuntó. "Volvemos todos los años, esas historias se siguen juntando, los triunfos y los fracasos. Eso es lo que hace que sea tan especial".

Ese no solía ser un problema para Tiger Woods. El estadounidense era líder o estaba empatado en el liderato al comenzar la última ronda en sus cuatro victorias en el Masters, al igual que sus otros 10 trofeos de majors.

Pero Woods nunca lo consideró como una carga.

"Lo lindo de tener el liderato es que puedes cometer esos errores y aún así ganar", dijo. "El único problema es que si alguien tiene una buena racha, y tú vas en sentido contrario, entonces le das un envión anímico".

"Si tienes un mal comienzo y el otro arranca bien, puede remontar cuatro o cinco hoyos golpes en unos cuantos hoyos".