Un juez de Tenesí desarrolló una adicción tan fuerte a fármacos controlados que en sus últimos dos años de servicio aprovechaba los recesos de la corte para comprar píldoras o tener relaciones extramaritales con una de sus proveedoras. A veces, dicen los investigadores, conseguía los fármacos de convictos a los que él había sentenciado previamente.

Su comportamiento puso en duda muchos de los casos que presidió, entre ellos el de los asesinatos más notorios de Knoxville.

Muchas personas no se percataron de que el juez Richard Baumgartner tenía un problema hasta que renunció a su puesto y se declaró culpable en marzo de 2011 de un cargo de falta de ética profesional.

Pasarían otros ocho meses para que se revelara la gravedad de su problema de drogadicción, lo que arrojó un velo de duda a si Baumgartner estaba lo bastante lúcido para presidir juicios.

Otro juez ya desechó los fallos de culpabilidad del renombrado caso de homicidio y ordenó nuevo juicio. Otros acusados esperan obtener resoluciones similares, y las solicitudes de nuevos juicios para muchas personas sentenciadas en la corte de Baumgartner podrían abrumar el sistema de justicia criminal en el condado Knox, el tercero más grande de Tenesí con más de 400.000 habitantes.

"Casi a diario recibimos solicitudes de personas encarceladas que dicen: 'Déjenme salir también''', dijo el fiscal de Knox, Randy Nichols.

Baumgartner dejó su cargo para recibir tratamiento contra su adicción antes de declararse culpable de la falta ética. Un juez especial le dictó una sentencia que le permitió a Baumgartner evitar que el fallo de culpabilidad se integrara a su historial si se mantenía alejado de problemas. La sentencia también permitió a Baumgartner evadir la prisión y conservar su pensión.

El juez que sentenció a Baumgartner dice ahora que hubiera sido más duro con él de haber sabido todos los detalles de la investigación.

No se pudo establecer contacto con Baumgartner, de 64 años, para solicitar su comentario. Su abogado no devolvió las llamadas hechas con el mismo fin.

Baumgartner, juez en Knoxville desde 1992, se hizo adicto a los analgésicos que le recetaron para la pancreatitis que desarrolló por alcoholismo crónico, de acuerdo con el expediente de la Oficina de Investigaciones de Tenesí.

Aunque sólo se ha dado a conocer una pequeña porción del expediente de la investigación sobre el ex juez, muestra a un hombre completamente consumido por su adicción.

El juez recurrió a varios doctores para que le recetaran oxicodona, hidrocodona y genéricos de Xanax y Valium. Cuando las píldoras recetadas no eran suficientes, recurría a los convictos que él mismo había sentenciado y a sus amigos.

Uno de sus proveedores era Deena Castleman, una graduada de la corte de Baumgartner. Castleman dijo a las autoridades que con regularidad le daba píldoras al juez y tenían relaciones sexuales, a veces durante los recesos de la corte. El juez está casado.