Al ulular de la sirena en el histórico Hotel Metropole ante un inminente ataque aéreo, Joan Báez y otros huéspedes atravesaron corriendo un jardín e ingresaron en un refugio subterráneo.

Incluso bajo metro y medio (cinco pies) de concreto, la popular cantante folk y las demás personas guarecidos ahí alcanzaban a escuchar el estruendo de las bombas estadounidenses que caían en grandes números en diversos sectores de Hanoi.

Han pasado casi cuatro décadas desde aquella fecha, cuando en diciembre de 1972 los llamados Bombardeos de Navidad cimbraban partes de la capital de Vietnam. Al término de la guerra tres años después, el refugio antibombas fue sellado y pasó al olvido.

La ubicación exacta del lugar había quedado en el misterio, pero en el tercer trimestre de 2011 un obrero perforó con su taladro el techo grueso de concreto del refugio durante los trabajos de restauración de un bar contiguo a una piscina.

Desde entonces, los trabajadores efectúan excavaciones en la estructura, la cual está inundada y tiene baja altura desde el piso al techo.

No hubo grandes hallazgos en las siete habitaciones del refugio antibombas: una botella de vino, una lata oxidada de pintura y una bombilla incandescente colocada todavía en el conector (socket).

Sin embargo, han perdurado relatos, incluidos muchos que hacen referencia a huéspedes famosos.

"Si estos muros pudieran hablar, contarían muchas historias", dijo el gerente general del hotel, Kai Speth, quien permitió a The Associated Press un primer vistazo en exclusiva al lugar.

El refugio antibombas "necesita ser reincorporado a las actividades del hotel para dar realce a las vivencias de este lugar y de la ciudad".

El gobierno norvietnamita utilizó el hotel de la era colonial francesa para alojar a huéspedes extranjeros durante la guerra. El inmueble señorial de cuatro niveles era opacado por la Casa de la Opera de Hanoi.

Nguyen Thi Xuan Phuong, hoy de 82 años, recuerda haberse refugiado con Báez en el búnker durante los Bombardeos de Navidad. Báez era entonces activista opuesta al conflicto.

En una de las 12 noches que los bombarderos B-52 atacaron sectores alrededor de la ciudad, se fue la luz y varios extranjeros gritaban en medio de la oscuridad.

"¿Podría cantar una canción?", preguntó Phuong a la joven artista. "Quizá no cambiemos la situación, pero sus canciones podrían tranquilizar a las personas". Báez se puso a cantar mientras alguien le acompañaba con una guitarra y el ánimo regresó al refugio antibombas, recuerda Phuong.

Entre las personas que se refugiaron en diversos momentos se contaron corresponsales de guerra y la actriz estadounidense Jane Fonda, dice Phuong, quien trabajó para el gobierno como doctor que asistía a huéspedes extranjeros.

La visita de Fonda a territorio enemigo suscitó enorme rechazo en su país, Estados Unidos. La actriz censuró la política de Washington por la radio norvietnamita y se ganó el mote de "Jane de Hanoi" porque posó para una foto arriba de un arma antiaérea, hecho que Fonda lamentó después.

Los representantes de relaciones públicas de Báez y Fonda no respondieron a las solicitudes para que hicieran declaraciones a la prensa.

Empresarios franceses, que inauguraron el Metropole en 1901, lo describieron en su momento como "el hotel más grande y mejor equipado en Indochina".

En el transcurso de los años, el hotel recibió a diversas celebridades como Charlie Chaplin, quien se hospedó en él en 1936 durante su luna de miel, y Graham Greene, quien escribió en este lugar partes de su famosa novela "The Quiet American".

El Metropole cambió de nombre y adoptó el de Hotel Thong Nhat (Reunificación) después de que Vietnam se independizó en 1954 de Francia.

Sin embargo, a la victoria de las fuerzas comunistas en la Guerra de Vietnam en 1975 siguió el deterioro del hotel bajo la administración estatal en momentos en que la Vietnam reunificada intentaba recuperarse de un conflicto en el que pedieron la vida tres millones de vietnamitas.

Fue hasta principios de la década de 1990, cuando una compañía francesa asumió parte de la propiedad del inmueble, que el hotel recuperó su primer nombre y su lugar como uno de los lugares dignos de ver en la ciudad.

En la actualidad, Vietnam surge como una de las economías de mayor crecimiento en Asia y los nuevos ricos de Hanoi se pasean en coches Bentley y Rolls-Royce, y asisten los domingos a almuerzos que cuestan el equivalente a 70 dólares por persona.

Varias boutiques de lujo están en línea paralela a la fachada externa blanca del hotel que tiene en las ventanas cortinillas verdes. En Hermes una bolsa de mano de color azul eléctrico cuesta el equivalente a 7.000 dólares, casi siete años el salario de un vietnamita promedio.

Mick Jagger, Angelina Jolie y Fidel Castro figuran entre las personalidades que alguna vez pernoctaron en el Metropole.

Incluso aquéllos que no pueden pagar los cocteles de 10 dólares son atraídos por el hotel, que es un sitio turístico en la ciudad.

Todos los días, novias vestidas con capas de seda y encaje blanco posan para la foto de bodas afuera del inmueble.

El refugio antibombas tiene casi cincuenta metros cuadrados (500 pies cuadrados) y sus paredes internas color mostaza están llenas de moho.

El descubrimiento del lugar suscita la interrogante de cómo se le preservará y a quién se le permitirá visitarlo, en especial debido a que el gobierno es dueño de manera indirecta de la mitad del hotel.

El prominente historiador vietnamita Duong Trung Quoc dijo que el refugio debería abrirse al público. Aunque el lugar se destinó a la protección de huéspedes extranjeros, el historiador dijo que podría desempeñar un papel importante en el esclarecimiento de hechos de la Guerra de Vietnam.

Sin embargo, Speth, el gerente general, dijo que no desea que muchedumbres de turistas conviertan este hotel de cinco estrellas en una "gran estación central" del sudeste asiático.

"Tengo la obligación para con mis huéspedes de mantener al Metropole lujoso y exclusivo", dijo. "Si lo dejo abierto, ¿se imaginan lo que pasaría? Los guías de turistas de Hanoi traerían aquí a todo mundo".