El cardenal venezolano Jorge Urosa Savino afirmó el miércoles que habría sido "muy bueno" un encuentro entre el Papa Benedicto XVI y el presidente Hugo Chávez porque su Santidad lo habría invitado al "respeto" de los derechos humano y la Iglesia Católica.

Durante su visita de dos días a Cuba el Papa Benedicto XVI coincidió con Chávez quien arribó el 24 de marzo a la capital cubana para someterse a un primer ciclo de cinco sesiones de radioterapia para tratarse un segundo tumor canceroso que le detectaron en febrero en la región pélvica.

Urosa Savino dijo al canal de noticias Globovisión de que haberse dado el encuentro entre el Papa y el mandatario venezolano "hubiera sido muy bueno porque el Santo Padre pues habría invitado al presidente a la práctica de los grandes valores cristianos, específicamente pues la práctica entre otras cosas del respeto a los derechos humanos y el respeto a la Iglesia Católica".

"En Venezuela tenemos problemas con los presos políticos, problemas de agresión verbal a los políticos de la oposición, una serie de problemas que deben ser superados", agregó.

Las autoridades eclesiásticas han abogado por la liberación de un grupo de reclusos que son adversarios al gobierno y que la oposición llama "presos políticos".

Las relaciones entre el gobierno y la cúpula eclesiástica se agrietaron a mediados del 2010 luego que Urosa Savino denunció que el país estaba avanzando hacia un "estado socialista" de corte "marxista-comunista".

Chávez respondió a las afirmaciones del purpurado llamándolo "troglodita" y "mentiroso", y ordenó revisar el convenio que tiene el gobierno venezolano con el Vaticano, que le da prioridad a la Iglesia católica sobre el resto de las iglesias.

Desde que asumió su cargo en 1999, Chávez ha mantenido tirantes relaciones con las autoridades locales de la Iglesia católica a las que ha acusado darle la espalda a los pobres y ponerse del lado de la "oligarquía", a la que considera empeñada en derrocarlo.

De acuerdo a las principales encuestadoras locales, la cúpula eclesiástica tiene una alta credibilidad en el país, donde más de la mitad de sus 28 millones de habitantes profesa la religión católica.