La guerrilla de las FARC parece haber cambiado de mentalidad en los últimos años lo que podría llevarla a una mesa de negociación con el gobierno, pero no está derrotada, dijeron el martes los uniformados liberados en la víspera, y que fueron visitados por el presidente Juan Manuel Santos.

Los seis policías y los cuatro militares liberados por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, ofrecieron dos ruedas de prensa por separado la tarde del martes: los militares en el hospital de las fuerzas militares y los agentes en el comando de la policía nacional.

Relataron a los periodistas los cambios que han experimentado las FARC y que dijeron pudieron percibir a lo largo de todo el cautiverio de más de una década.

"Ojalá que sean los últimos secuestrados de las FARC y que esta organización cumpla con su palabra, cumpla con su palabra de no volver a secuestrar nunca, jamás", dijo el presidente Santos en una declaración ante reporteros a las puertas del hospital de la policía.

El tema de las liberaciones, reiteró el mandatario, "es un paso que valoramos, valoramos en su dimensión, pero como lo dije también ayer (lunes) no es suficiente. Queremos ver muestras más fehacientes de su verdadera voluntad de terminar con este conflicto", aseguró.

Santos ha reiterado tales demandas de que los rebeldes cesen con los secuestros y ataques armados, sobre todo a objetivos civiles, para eventualmente considerar un diálogo de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

El mandatario, junto al ministro de Defensa Juan Carlos Pinzón y los altos mandos de la fuerza pública, visitó temprano en el hospital de las Fuerzas Militares a los cuatro uniformados y posteriormente fue a reunirse con los seis policías en el centro médico policial.

En la rueda de prensa de los policías liberados, el intendente de la policía Carlos Duarte aseguró por ejemplo que al principio de su cautiverio, en su caso desde julio de 1999, podían quedarse en un mismo campamento hasta dos años porque los rebeldes no temían un movimiento de la fuerza pública.

Pero "hoy en día no se puede durar más de dos días (en un mismo campamento). Eso ya es suficiente. Ellos no pueden escuchar un avión porque eso es el pánico total", dijo Duarte.

Y si bien "la guerrilla está debilitada, tiene problemas, pero no está derrotada", advirtió Duarte.

Es a la fuerza aérea a la que se atribuyen algunos de los más duros golpes dados los rebeldes, desde la muerte de Jorge Briceño, alias Mono Jojoy, visto como el jefe militar de las FARC, abatido en septiembre del 2010, hasta en fecha más recientes dos bombardeos a distintos campamentos de los guerrilleros y que dejaron más de 60 muertos.

Por su parte el sargento del Ejército Luis Arturo Arcia dijo que, tras tantos años de estar con los rebeldes, consideraba que ahora las veía más proclives a sentarse en una mesa de diálogos de paz y luego de haber sufrido distintos reveses militares a manos de la fuerza pública.

"Veo que los golpes que han recibido las FARC los ha hecho analizar...han cambiado para ellos ese pensamiento" de no negociar, dijo Arcia, quien estuvo cautivo desde marzo de 1998.

"Veo que las FARC puede llegar a sentarse a un proceso de paz porque veo que en cuarenta y pucho (tantos) de años que tiene el conflicto armado no ha habido ningún resultado y veo que ellos están pensando en el proceso de paz...Ojalá eso se haga una realidad para todos los colombianos, (para) poder caminar por todas partes, con tranquilidad, ese es el anhelo de muchos colombianos".

Los uniformados además dijeron que sus liberaciones pudieron verse retrasadas, desde diciembre cuando se anunció que serían entregados, debido a la muerte en noviembre de cuatro de sus compañeros que estaban en otro campamento y que, según un policía sobreviviente de ese capítulo, cayeron baleados a manos de rebeldes de las FARC porque pensaron que el Ejército los iba a rescatar, lo que niega el gobierno.

Los policías también contaron desde sus fallidos intentos de escape, hasta el temor a morir en ellos o en bombardeos de la fuerza pública.

En todos esos años, dijo a su turno el sargento de la policía César Augusto Lasso con tono de ironía, el trato fue bueno, aparte de estar encadenados.

"Nosotros durante muchos años estuvimos encadenados uno al otro, desde ahí parte un maltrato, una humillación, pero independiente de esta situación el trato de ellos (las FARC) pues era de una manera respetuosa", dijo Lasso.

Y para sobrellevar esos días, que incluso se hicieron más largos cuando supieron que serían liberados, según explicaron, recurrieron a varias cosas como tener mascotas, incluyendo un cerdo salvaje, según dijo el sargento José Libardo Forero, quien sorprendió la víspera al llegar con su animalito.

Hace aproximadamente mes y medio lo vio en la selva siendo un bebé y una guerrillera le permitió llevárselo. "Incluso me mordió porque son salvajes...ya no muerde, tira a morder pero no aprieta...son peligrosísimos", se rió Forero, quien dejó a su mascota en encargo de Alan Jara, gobernador actual del departamento de Meta y quien fue liberado por las FARC en febrero del 2009 tras compartir cautiverio con los uniformados por casi siete años.

Temprano, el hospital policial emitió un breve comunicado dando cuenta de que los seis agentes están en "buenas condiciones generales".

Dos de ellos, el intendente Wilson Rojas Medina, de 41 años, y el sargento César Augusto Lasso, de 47, sufren de hipertensión arterial y un tercero, el intendente Jorge Romero, de 49, padece de bronquitis crónica, de acuerdo con el parte médico.

A los seis policías les darían de alta el domingo, mientras los militares estarían internados cuatro días más, según las autoridades.

La ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, quien estuvo secuestrada seis años hasta su rescate en julio del 2008, dijo en la jornada que las FARC "tienen que ser consecuentes. Si han anunciado que van a suspender los secuestros extorsivos tienen que liberar a las personas que aún retienen y no pedir nada a cambio. Yo creo que eso es lo primero que tenemos que exigir".

En una entrevista desde Nueva York con el noticiero RCN de televisión, Betancourt puso en duda "las buenas intenciones de paz" de la jefatura máxima de los guerrilleros que aseguran que no secuestran por dinero pero dejan "la puerta abierta para secuestrar por motivos políticos".