Rory McIlroy está listo para pasar la página del colapso que sufrió en el Masters del año pasado.

El golfista norirlandés ahora puede bromear sobre el desastroso domingo que tuvo hace un año en Augusta National, donde perdió una ventaja de cuatro golpes y firmó una tarjeta de 80 en la última jornada del Masters.

Después de esa derrota, McIlroy recibió una llamada telefónica de Greg Norman, quien en cuatro ocasiones desperdició ventajas en el Masters, incluyendo una de seis golpes en 1996.

"Creo que fue fabuloso que lo hiciera, porque él estuvo en una situación similar en 1996, bueno, en el 96 cuando ganó (Nick) Faldo, pero creo que también en 1986 y 87", comentó McIlroy, haciendo una pausa para asegurarse que mencionaba los años correcto. "Disculpen, no había nacido".

Es ese tipo de bueno humor el que ayudó a McIlroy a superar ese fracaso. Eso, y el título del Abierto de Estados Unidos que conquistó unos meses después.

El golfista de 22 años cometió numerosos errores en la última ronda del Masters anterior. Su primer golpe en el 10mo hoyo rebotó en los árboles y cayó detrás de una cabaña. Necesitó tres putts en el green del 11ro y cuatro en el 12do.

"Obviamente, la primera vez que jugué en los nueve últimos hoyos la semana pasada, tuve algunos recuerdos que uno no quiere tener", relató McIlroy. "Está bien, ya superé eso, y ahora estoy ansioso por jugar esta semana y hacer lo necesario para poder ganar".

McIlroy ganó su primer major con una puntuación sin precedentes, el mes pasado ascendió al primer lugar del ranking mundial, aunque sólo por un par de semanas, y después ganó el torneo Honda Classic.

Pero, al igual que Norman, todavía no tiene la chaqueta verde que se le otorga al campeón del Masters.

Sin embargo, McIlroy es joven, es súper talentoso y apela a su buen sentido del humor para lidiar con el peso de las derrotas.

¿Encaró los recuerdos del 10mo hoyo cuando jugó la semana pasada?

"En realidad, no. O sea, no puedo creer lo cerca que están las cabañas. Apenas están a unas 50 yardas (metros)", bromeó McIlroy, provocando risas en el salón. "Es bueno poder reírme de eso ahora".