Las fuerzas sirias comenzaron a retirarse el martes de algunas ciudades que se mantenían en calma, y volvieron a sus bases una semana antes de que venza un plazo para implementar un plan internacional de alto al fuego, dijo un funcionario del gobierno.

No era posible confirmar de inmediato la veracidad de la información, y activistas cerca de Damasco negaron que los soldados estuvieran abandonando el área. Dijeron que, el día en que las fuerzas del régimen se retiren de las calles, habrá protestas masivas en Siria que derrocarán al gobierno.

"Las fuerzas comenzaron a retirarse hacia el exterior de ciudades en calma, y están volviendo a sus bases. En áreas tensas, permanecerán en las inmediaciones", dijo el funcionario a The Associated Press en Damasco sin especificar cuándo comenzó el repliegue. El funcionario habló a condición de permanecer anónimo por no tener autorización de hablar con la prensa.

Horas antes, la cancillería rusa había informado que Siria reportó el comienzo de la implementación del plan.

Siria aceptó un plazo el 10 de abril para cumplir con las condiciones establecidas por el enviado internacional Kofi Annan, que incluyen el retiro de las fuerzas del gobierno de zonas pobladas y el cumplimiento de un cese de fuego — primero el régimen y después los rebeldes — y conversaciones entre todas las partes en busca de una solución política.

El plan dispone también el llamamiento a una pausa diaria de dos horas en la lucha para que la asistencia humanitaria pueda llegar hasta los civiles, como también acceso irrestricto para organizaciones de ayuda y periodistas.

También el martes, el presidente del Comité Internacional de la Cruz Roja presionó a Siria para que dé al personal de asistencia acceso a los civiles en peligro por los cañoneos y los enfrentamientos armados. Pero nuevos hechos de violencia habían generado dudas de que el régimen del presidente Bashar Assad se adheriría al plan de paz de Naciones Unidas.

Activistas de oposición desestiman el plan por considerarlo insuficiente y tardío y por no especificar que Assad deje el poder. También acusan al presidente de dilaciones para poder continuar con la represión.

El martes, el presidente del comité de la Cruz Roja, Jakob Kellenberger, mantuvo reuniones con el canciller sirio y el titular de la filial local de la Cruz Roja.

Dijo que exhortará en un encuentro con los dirigentes del país a un mayor acceso a los enfermos, heridos y desplazados, como también a la pausa diaria de dos horas en la lucha para permitir la ayuda a los necesitados.

Líderes occidentales han aceptado cautelosamente el plazo del 10 de abril pero dicen que el régimen de Assad debe ser juzgado por sus actos.

El régimen ha aceptado verbalmente otros planes de paz en los últimos meses para ignorarlos en el terreno. Una iniciativa de la Liga Arabe que incluyó el despacho de monitores para promover un cese de fuego fracasó en noviembre.

La más reciente violencia demuestra el escaso efecto que la diplomacia internacional ha tenido sobre la violencia en Siria más de un año después del comienzo de un levantamiento popular, que comenzó con protestas pacíficas pero se intensificó más adelante en un conflicto armado. Las Naciones Unidas dicen que más de 9.000 personas han muerto.

Grupos opositores reportaron una ofensiva del ejército y arrestos en todo el país el martes, como también enfrentamientos con rebeldes.

El Observatorio para los Derechos Humanos dijo que dos civiles murieron en choque en el pueblo norteño de Taftanaz, donde los rebeldes destruyeron un vehículo del ejército y las fuerzas del régimen incendiaron varias casas.

En la ciudad de Alepo, un ataque a la casa del jefe de instituciones militares el lunes por la noche mató a dos guardias, dijo el grupo.