Los pasajeros de un crucero que se incendió pasaron momentos de tensión cuando el humo se coló por debajo de sus puertas durante la cena.

Sin embargo, llegó un rápido alto a la amenaza del fuego, una tripulación trabajadora y fiestas de comida asada en la cubierta mantuvieron el ánimo boyante después de que el barco de lujo pasara un día a la deriva en aguas filipinas.

Después de que el Azamara Quest llegó a salvo a un puerto de Malasia con 1.000 personas a bordo, los pasajeros expresaron el lunes alivio de que su experiencia no hubiera sido tan angustiosa como las que ha ocurrido con otras líneas de cruceros afectados por accidentes este año.

Diane Becker Krasnick de St. Thomas, Islas Vírgenes de Estados Unidos, dijo que "todos estaban felices de estar vivos".

Las llamas llegaron hasta uno de los cuartos de máquinas del navío el viernes por la noche, dejando cinco tripulantes heridos por inhalación de humo.

Se trata del más reciente episodio de una serie de accidentes en cruceros de lujo desde enero, cuando el Costa Concordia quedó semihundido frente a las costas italianas con un saldo de 32 muertos.

Las autoridades portuarias impidieron que los periodistas se acercaran al crucero el domingo debido a instrucciones de la compañía, según indicó un agente malasio del operador del buque.

El incendio en el Azamara Quest fue extinguido inmediatamente, pero cinco tripulantes padecieron inhalación de humo, entre ellos uno que resultó gravemente lesionado y necesitó hospitalización, agregó el operador del buque.

Un miembro del hospital de Sandakan dijo que un guatemalteco era tratado, pero no pudo dar otros detalles.

El crucero llevaba 590 pasajeros y 411 tripulantes.