El presidente Barack Obama convocó a una cumbre con los líderes de México y Canadá el lunes con el objetivo de impulsar una frágil recuperación y lidiar con espinosos asuntos energéticos frente a un contexto del precio dolorosamente alto de la gasolina.

La sesión en la Casa Blanca es para reponer una reunión prevista para noviembre el pasado en Hawai, en el marco de la cumbre Asia-Pacífico. Obama se reunió al final sólo con el primer ministro canadiense, Stephen Harper, ya que el secretario de Gobernación mexicano murió en un accidente de helicóptero en esos días e impidió el viaje del presidente Felipe Calderón.

Entre los temas que seguramente ocuparán lugar destacado durante la sesión en la Oficina Oval del lunes, está el papel de México como importante exportador de petróleo y el controvertido oleoducto Keystone XL de Canadá, que Obama ha dejado de lado al decir que tiene una revisión pendiente.

Los republicanos denunciaron el acto de Obama como un golpe a la creación de empleos y las necesidades energéticas estadounidenses. Sin embargo, mantiene presionados a líderes republicanos en el Congreso al insistir en una decisión antes de que se encuentre una ruta aceptable para el oleoducto.

El oleoducto uniría las arenas de alquitrán de Alberta con la costa estadounidenses del Golfo, sin embargo, ambientalistas temen tanto el impacto local, como un repunte en los gases de efecto invernadero, a los que culpan del calentamiento global.

Harper ha expresado su decepción por la decisión de Obama, y también visitó China en febrero para explorar alternativas. Canadá tiene la tercera mayor reserva petrolera del mundo —más de 170.000 millones de barriles_, después de Arabia Saudita y Venezuela, y se espera que la producción diaria de 1,5 millones de barriles de las arenas de alquitrán aumente a 3,7 millones en 2025.

El comercio también encabeza la agenda de la cumbre de América del Norte, con la esperanza de Obama de que el auge de las exportaciones ayude a impulsar la recuperación de Estados Unidos.

La Casa Blanca también enlistó crecimiento y competitividad, seguridad ciudadana y cambio climático como temas fundamentales, junto con la agenda de la próxima cumbre prevista, la Cumbre de las Américas a finales de este mes en Cartagena, Colombia.

Obama, Harper y Calderón se conocer bien de reuniones internaciones —pero están en diferentes situaciones electorales.

Mientras que Obama enfrente una difícil batalla por la reelección durante los siete meses próximos, el período de Calderón está por terminar. La batalla para la sucesión arrancó oficialmente la semana pasada y culminará con las elecciones del 1 de julio en México. El tema principal es la sangrienta guerra que su gobierno ha emprendido en contra de los carteles del narcotráfico, la cual ha costado la vida de unas 47.000 personas.

En cambio, Harper, que dirige Canadá desde 2006, está seguro en su puesto al haber conducido a los Conservadores de una minoría a mayoría en el Parlamento en las elecciones de mayo pasado. Harper no tiene que enfrentar al electorado sino hasta dentro de cuatro años.

Otra razón por la que Obama podría envidiar a Harper es que gracias a esa mayoría, el presupuesto que el gobierno de Harper presentó la semana pasada fue fácilmente aprobado e incluyen recortes diseñados para eliminar el déficit canadiense para 2015.