La campaña de la presidenta Cristina Fernández para obligar a Gran Bretaña a entregar las Malvinas quizá alcance el lunes su punto máximo durante el 30mo aniversario de la fallida ocupación argentina de este archipiélago distante en el Atlántico Sur.

Fernández se disponía a encabezar cientos de manifestaciones patrióticas que tendrán lugar el lunes a nivel nacional y a pronunciar otro discurso importante en el que exhortará a Gran Bretaña a que reconozca la soberanía argentina de las Islas Malvinas, que los británicos llaman Falkland.

Los izquierdistas, por su parte, convocaron una marcha hacia la embajada británica en Buenos Aires. Ganadores del Premio Nobel de la Paz acusaron a Gran Bretaña de militarizar las islas en tanto que los dirigentes sindicales celebraban su boicot contra los barcos de carga y cruceros británicos.

En las últimas semanas, los ministros del gabinete argentino exhortaron a las empresas a que encuentren alternativas para las importaciones británicas y amenazaron con llevar a juicio a los inversionistas británicos que canalicen capitales hacia las islas. Otros países latinoamericanos también han expresado su solidaridad con Argentina.

Sin embargo, ninguna de estas acciones parecen acercar a Argentina a la recuperación de las islas de las que —afirma— la despojaron en 1833 las fuerzas de Gran Bretaña, que las han administrado durante 150 años como una colonia.

Gran Bretaña asegura que no hay nada que negociar: las islas son un territorio autónomo británico en ultramar y determinarán su propio destino. Los isleños, en una cifra abrumadora, desean continuar siendo británicos.

Sin un avance verdadero, las partes han intensificado solamente su discurso y endurecido sus posturas.

En correos electrónicos y redes sociales, los argentinos acusan a los isleños de "piratas" y se refieren a esos habitantes con el término despectivo de "kelpers".

Un argentino solicitó a la editora del "Penguin News" que se "mude a Inglaterra, y si quiere ser marciana, que se suba a un cohete y se vaya a Marte".

Otro dirigió un mensaje al dueño de un hospedaje en las Malvinas y la dijo: "USTEDES, GENTE, LE ROBARON LAS ISLAS A ARGENTINA... ustedes, gente arrogante, codiciosa, criminales... ya verán. ¿Y ustedes creen que merecen decidir sobre las Malvinas? ¿Que se las robaron de nuestro patio trasero? Váyanse todos ustedes al car...".

La editora Lisa Watson, del semanario "Penguin News, respondió en mensajes por Twitter, en un intento por encontrar el tono correcto, pero todo fue inútil debido a que los argentinos advirtieron la difusión en internet de una foto de la presidenta Fernández. La imagen en "Penguin News" estaba archivada con una palabra insultante contra la mandataria.

"Jamás se nos ocurrió que el nombre de archivo sería tan transparente. Fue muy vergonzoso en particular ahora que parece que estamos ganando la guerra de la imagen", dijo el colega de Watson, John Fowler.

"Antes de esa foto, Lisa había estado recibiendo a diario continuamente cientos y cientos de mensajes ofensivos con alusiones sexuales feas", agregó.

Argentina ha intentado diversas formas: cortejar, ocupar, negociar y amenazar con su regreso a las islas en las últimas cuatro décadas.

En la década de 1970, Argentina estableció un enlace aéreo directo con Buenos Aires, les abastecía gasolina, pagaba para la educación de los niños isleños e intentaba la construcción de vínculos.

Gran Bretaña cabildeaba entre los isleños para que aceptaran una entrega de las islas al estilo de Hong Kong antes de que la junta militar decidiera lanzar la invasión el 2 de abril de 1982.

Se había hecho creer a los soldados argentinos que serían recibidos como libertadores, pero a poco advirtieron que los isleños querían continuar siendo británicos y que una flota naval había zarpado de Inglaterra para recuperar las islas.

La junta envió a miles de nuevos reclutas a las islas sin apoyo logístico ni siquiera con ropa para protegerles del frío. Los soldados argentinos combatieron con valor, a decir de los militares británicos, pero no tenían ninguna oportunidad de ganar.

Las fuerzas argentinas se rindieron el 14 de junio, al término de una lucha en la que perdieron la vida 649 efectivos argentinos y 255 británicos. Tres isleños murieron debido al fuego amigo británico.

Hubo otros intentos para construir los vínculos en la década de 1990: varios acuerdos para compartir los derechos de pesca y de extracción petrolera, vínculos marítimos y aéreos, así como otros intercambios.

Sin embargo, casi todos esos acuerdos fueron abandonados en 2003 después de que el finado esposo de Fernándezandez, Néstor Kirchner, fuera el presidente y emprendiera el aislamiento de las islas. Las acciones de este tipo se han intensificado desde entonces.

"Treinta años y estamos igual, nos preocupa que volvamos a vivir lo mismo, otra invasión. No queremos que se repita", dijo la isleña Mary Lou Agman.

Cientos de los 3.000 residentes de las islas efectuaron manifestaciones el domingo en las que ondearon banderas británicas y de las Malvinas, mientras observaron un desfile de la Fuerza de Defensa local que marchó en la calle principal.

Las fuerzas argentinas desembarcaron el 2 de abril de 1982 y la junta militar de entonces les había hecho creer que serían recibidas como libertadoras, pero advirtieron que los isleños querían permanecer británicos. Argentina calculó mal la reacción británica.

Las tensiones entre Argentina y las islas que los sudamericanos desean recuperar del control británico, como han permanecido durante 180 años, son ahora más altas que nunca desde la fallida ocupación de 74 días, que comenzó el lunes hace 30 años.

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