La casa de dos pisos en el extremo de una calle lodosa es amplia pero no lujosa. Aquí es donde la agencia de inteligencia de Pakistán cree que vivió Osama bin Laden durante casi un año hasta que se trasladó a la residencia en la que fue ultimado.

La vivienda en la ciudad fronteriza de Haripur era una de cinco guaridas utilizada por el líder de al-Qaida en fuga, según informaciones reveladas por su esposa más joven, quien está detenida.

El general de brigada paquistaní retirado Shaukat Qadir, que ha pasado los últimos ocho meses rastreando los movimientos de bin Laden, dijo a The Associated Press que fue conducido a la casa de Haripur en noviembre por agentes de inteligencia que la localizaron en base a una descripción que les dio Amal Ahmed Abdel-Fatah al-Sada.

Al-Sada, una yemení de 30 años, ha estado detenida en Pakistán desde el 2 de mayo, cuando comandos de la armada estadounidense irrumpieron en el complejo de Abotabad y mataron a bin Laden y a otras cuatro personas en su interior. Desde entonces la agencia de inteligencia paquistaní, conocida como ISI, ha tratado de seguir el rastro que llevó al jefe terrorista a Abotabad en 2005.

La información más clara parece proceder de al-Sada, que se cree era su favorita y que viajó junto con bin Laden desde que este escapó de la zona montañosa de Tora Bora en el este de Afganistán.

Qadir, veterano del ejército que ahora es asesor de seguridad, tuvo acceso a las transcripciones del interrogatorio de al-Sada y a otros documentos sobre los movimientos de bin Laden. Suministró detalles a la AP en una entrevista reciente.

Los detalles de la vida de bin Laden como fugitivo — reportadas primero por el periódico paquistaní Alba — plantean interrogantes acerca de cómo pudo vivir sin ser detectado durante tanto tiempo después de los ataques terroristas a Estados Unidos en el 2001, pese a ser objeto de una cacería internacional de gran envergadura.

Pero un alto funcionario estadounidense, familiarizado con artículos hallados dentro de la casa de Abotabad, dijo que no había evidencias de que las autoridades paquistaníes estuvieran al tanto de la presencia de bin Laden. "No hallamos nada", dijo con la condición del anonimato por no estar autorizado a revelar los contenidos de la casa.

Según el informe sobre el interrogatorio, bin Laden vivió en cinco madrigueras y tuvo cuatro hijos, los dos menores nacidos en un hospital público de Abotabad. Pero los investigadores solamente localizaron las casas de Abotabad y Haripur.

Las descripciones que hizo la mujer de las casas fueron imprecisas. Con respecto a la de Haripur solo sabía que estaba en un extremo de la ciudad, que tenía dos pisos y sótano. Al parecer allí aguardó bin Laden hasta que se completara la construcción de su casa en Abotabad, una ciudad con una importante guarnición militar, a 30 kilómetros (20 millas) de distancia.

Los investigadores finalmente hallaron la casa de Haripur en Naseem, un suburbio caótico donde conviven casas relativamente costosas con chozas de lodo de nómades afganos.

Al igual que la CIA, la agencia paquistaní también rastreó los movimientos del mensajero paquistaní que usaba el seudónimo de Abu Ahmed al-Kuwaiti y de su hermano. Los dos eran pashtunes de la provincia paquistaní de Jíber Pujtunkhwa en la frontera con Afganistán.

La ISI descubrió que la casa de Haripur, al igual que el terreno en el que se erigió la casa de Abotabad, había sido alquilada por dos hermanos pashtunes que dijeron ser de Charsadda, una ciudad a 110 kilómetros (80 millas).

La AP localizó la casa de Haripur y halló al corredor inmobiliario, Pir Mohamed, que rentó la casa de cuatro dormitorios a los dos hermanos, Salim y Javed Jan, de Charsadda, por 150 dólares mensuales.

Al-Sada está en custodia en Pakistán, junto con otras dos esposas de bin Laden y varios hijos. Fueron arrestados después de la incursión de los comandos, en la que al-Sada fue herida de bala en una pierna.

Mohamed Amir Jalil, abogado de las tres viudas, dijo que las mujeres serían acusadas formalmente por estar ilegalmente en Pakistán el 2 de abril. El delito conlleva una pena máxima de cinco años de cárcel.