Los pasajeros manifestaron alivio y agradecimiento después de ser evacuados de un crucero de lujo dañado por un incendio que quedó varado en el mar durante 24 horas y que pudo llegar sin aire acondicionado a un puerto malasio el domingo.

El Azamara Quest quedó a la deriva al sur de las Filipinas con 1.000 personas a bordo después que estalló un incendio el viernes en una de las salas de máquinas, el cual hirió a cinco tripulantes. A la noche siguiente lograron restablecer la propulsión y el buque llegó a la ciudad de Sandakan en el estado malasio de Sabah, en la isla de Borneo, el domingo por la noche.

Dos ambulancias llegaron al puerto poco después que ancló el barco, y más de dos horas después llegó una flota de autobuses para transportar a los pasajeros a hoteles. Varios de ellos parecían cansados pero muchos sonrieron y un hombre saludó con la mano a los reporteros que aguardaban en las cercanías.

La policía malasia y funcionarios consulares de varios países, entre ellos Estados Unidos, Gran Bretaña y Canadá, se hicieron presentes.

"Me alegro de estar a salvo", dijo la pasajera Dorothy Irivne, una directora de escuela retirada de Toronto, en un hotel en Sandakan. "La tripulación del Azamara nos mantuvo informados todo el tiempo y fue más allá de su deber. El capitán estuvo fenomenal".

Margaret Whawell, de Melbourne, Australia, dijo que "no hubo pánico ni caos y todo estuvo bajo control".

Fue el más reciente en una serie de accidentes en cruceros de lujo desde enero, cuando el Costa Concordia quedó semihundido frente a las costas italianas con un saldo de 32 muertos.

Las autoridades portuarias impidieron que los periodistas se acercaran al crucero el domingo debido a instrucciones de la compañía, según indicó un agente malasio del operador del buque.

El incendio en el Azamara Quest fue extinguido inmediatamente, pero cinco tripulantes padecieron inhalación de humo, entre ellos uno que resultó gravemente lesionado y necesitó hospitalización, agregó el operador del buque.

Un miembro del hospital de Sandakan dijo que un guatemalteco era tratado, pero no pudo dar otros detalles.

El crucero llevaba 590 pasajeros y 411 tripulantes.