Cientos de peregrinos cristianos visitaron Tierra Santa con motivo del Domingo de Ramos, día que conmemora la entrada de Jesucristo en Jerusalén.

La jornada comenzó con una misa en la Iglesia del Santo Sepulcro, lugar donde según la tradición fue enterrado Jesús y donde resucitó al tercer día. Varios centenares de fieles y clérigos encendieron cirios y agitaron palmas en la iglesia.

"Es el lugar más sagrado del mundo para los cristianos, y para mí es importante venir aquí por lo menos una vez en la vida", dijo Etienne Chevremont, un turista francés de 49 años que reside en París y que asistió a la misa en Jerusalén.

Fue efectuado igualmente un servicio religioso en la iglesia de la Natividad, levantada en el lugar donde según la tradición nació Jesús.

En la mañana, los visitantes llevaban ramas de olivo, palmas frondosas y cruces durante su recorrido por los callejones empedrados de la ciudad antigua amurallada.

Los fieles tienen previsto efectuar un recorrido desde el Monte de los Olivos hasta Jerusalén tras un borrico blanco, en un acto tradicional por la misma ruta que — según la tradición — Jesús recorrió hace 2.000 años.

El Domingo de Ramos marca el inicio de la Semana Santa, que concluye el próximo Domingo de Pascua.

El Ministerio de Turismo de Israel espera unos 125.000 visitantes en Semana Santa y unos 300.000 en abril, tanto por la Pascua católica como por la ortodoxa, un aumento del 5% respecto al año pasado.