La juventud peruana actualmente trata de rescatar su patrimonio andino, afirma Federico García Hurtado, uno de los precursores del cine indigenista peruano que comenzó su carrera en la década del setenta con un controvertido filme sobre la reforma agraria.

El cineasta destacó el domingo que ha notado el gran entusiasmo que despiertan sus películas en quechua entre los jóvenes cada vez que las exhibe en Lima o en las provincias.

Formuló sus declaraciones tras la exhibición de su documental "Los danzantes de la montaña sagrada" en una sala del Centro Rey Juan Carlos I de España de la Universidad de Nueva York.

Sus principales éxitos fílmicos han sido Kuntur Wachana y Tupac Amaru, que se exhibirán el lunes y el martes, respectivamente, en el ciclo de conferencias Mundos Andinos, que organizan el Centro de Estudios Latinoamericanos y del Caribe , el Foro de Estudios Nativos y la Escuela de Cine Tisch de la Universidad de Nueva York en coordinación con el Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Columbia.

Después de cada exhibición el cineasta García Hurtado sostendrá conversaciones, respectivamente, con la catedrática Yataco de la Escuela Steinhardt de Cultura, Educación y Desarrollo Humano, y con Sinclair Thomson, historiador y Director del Centro de Estudios Latinoamericanos y del Caribe, coordinador del evento.

Su película más aclamada fue Tupac Amaru (El último inca), en 1984.

Fue una reconstrucción histórica de la revolución dirigida por José Gabriel Tupac Amaru a fines del siglo XVIII. El rodaje se hizo en Tungasuca, Surinamá y Tinta, los mismos lugares del origen del inca y escenarios de los hechos históricos. Obtuvo varios premios y distinciones internacionales. En su propio país, ganó el premio Chaski que se otorga a la película más taquillera en Lima, Perú, en 1985.

En 1977, después de la caída del régimen militar del general Juan Velasco Alvarado realizó Kuntur Wachana ("Donde nacen los cóndores"), una historia sobre la organización de un sindicato campesino en el Cusco y la preparación de la gente para recuperar sus tierras cuando el régimen dictó la reforma agraria.

"Fue una historia relatada por los propios campesinos, muchos de los que actuaron en la película, interpretando sus roles de la vida real", destaca.

"Cuando terminé la filmación me llevaron preso. Al parecer la película no le gustaba al nuevo gobierno", agrega.

A fin de completar el montaje decidieron ir por tierra a Buenos Aires, en plena dictadura del general Jorge Videla. Y dice que también fueron perseguidos.

Al completar el montaje, García Hurtado hizo una copia del filme y lo envió al Festival de Cine de Moscú. "Esa fue la salvación de Kuntur Wachana, porque cuando regresamos al Perú nos confiscaron la película que portábamos y volvieron a apresarme", recuerda.

"Ganamos el premio internacional de la crítica en Moscú y otros premios y reconocimientos posteriores", añade.

Después siguieron otros filmes en quechua, como Laulico (1979), El caso Huatanay (1980); La leyenda de Melgar (El poeta insurgente) en 1981, El socio de dios (1986), La manzanita del diablo (1990), La montaña sagrada (La lengua de los zorros) en 1991, El amauta (1999), La yunta brava (2000), y El forastero (2002).

Fico García como le llaman sus amigos, comenzó su carrera fortuitamente cuando trabajaba como fotógrafo para el Ministerio de Energía y Minas durante el régimen velasquista.

"Fuimos al lugar del primer yacimiento exploratorio de petróleo en la Selva norte con el ministro (Jorge) Fernández Maldonado. Y mientras las autoridades celebraban fui a recorrer el lugar y descubrí que los trabajadores vivían en condiciones lamentables y estaban afectados por la uta (un tipo de lepra)", relata el cineasta. "Filmé suficiente para hacer un corto de 15 minutos (titulado Los Trocheros) y al ministro le gustó. Y me alentó a que continuara haciendo documentales. Así comenzó mi carrera. Soy autodidacta", agrega.