Miles de personas marcharon el sábado en el pueblo de Florida donde el adolescente negro Trayvon Martin fue asesinado por un vigilante voluntario y prometieron seguir protestando hasta que se efectúe un arresto.

Los manifestantes llevaban pancartas y exclamaban "Justicia para Trayvon" mientras tomaban a sus niños de las manos y caminaban hacia el departamento de policía de Sanford desde una escuela secundaria que solía ser para estudiantes negros durante la era de la segregación.

La marcha fue organizada por la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color (NAACP, por sus siglas en inglés), entre otras que se realizarían el fin de semana.

"Vivimos en medio de una paradoja estadounidense", dijo el reverendo Al Sharpton a la multitud. "Podemos llevar a un hombre negro a la Casa Blanca, pero no podemos lograr que un niño negro camine por un vecindario de acceso restringido. No nos daremos por vencidos ni retrocederemos hasta que haya justicia por Trayvon".

George Zimmerman, de 28 años, le disparó a Martin el 26 de febrero cuando el joven de 17 años volvía de comprar caramelos y soda e iba de regreso a la casa de la prometida de su padre en una comunidad de acceso restringido a las afueras de Orlando.

El caso desató un debate nacional sobre la raza y las leyes de defensa propia. Martin, un adolescente negro de Miami, estaba desarmado cuando Zimmerman, de padre blanco y madre hispana, le disparó. El vigilante le dijo a la policía que el joven — que vestía una sudadera con capucha — lo atacó primero y que él disparó en defensa propia.

Sharpton y otros líderes por los derechos civiles, entre ellos el reverendo Jesse Jackson, hablaron en un mitin que duró dos horas después de la marcha de 800 metros (media milla).

"Esto no es sobre una sudadera con capucha, es sobre la etiquetación racial", declaró Jackson. "Usaremos nuestros pies para marchar, la desobediencia civil y todas las armas de nuestro arsenal no violento hasta que se haga justicia".

Una decena de autobuses provenientes de todo el estado trasladaron a los manifestantes a la marcha.

"Vestir una sudadera con capucha no significa que seas un matón", dijo Shirley Roulhac-Lumpkin, que llegó desde Miami Gardens.

Gary Marion, una enfermera de Sanford, dijo que le gustaría que el jefe de la policía sea acusado de obstruir la justicia.