La Hermandad Musulmana, en control de casi la mitad de los escaños del Parlamento egipcio, anunció el sábado que presentará su propio candidato a la presidencia, lo cual revierte su decisión de no participar en la contienda electoral y podría encaminar al grupo opositor a un enfrentamiento con los generales que gobiernan el país.

La Hermandad nombró candidato a su subdirector y principal estratega Khayrat el-Shater, un empresario multimillonario considerado uno de los principales líderes que guían al grupo a través de la agitada transición desde que Hosni Mubarak fue derrocado de la presidencia de Egipto.

Si el-Shater gana, convertiría al grupo otrora proscrito en la fuerza dominante que guíe al país en la era posterior a Mubarak. Pero un enfrentamiento directo con los militares es un riesgo grande para un movimiento cuya estrategia durante décadas fue aguardar su momento con paciencia.

La decisión de la Hermandad de nombrar candidato a uno de sus integrantes probablemente desagradará a los gobernantes militares de Egipto, que han sido acusados de preservar los privilegios del ejército y probablemente no deseen demasiado poder en las manos de un solo grupo.

También ampliará la brecha con los liberales y seculares, quienes temen que el movimiento — que durante el año pasado presentó en gran medida una retórica moderada — implemente una agenda islamista de línea dura una vez que haya consolidado su posición política.

El anuncio en una conferencia de prensa en El Cairo puso fin a semanas de especulación y confusión dentro del grupo.

La decisión del sábado dividió al consejo Shura, el organismo legislativo que gobierna el movimiento, en dos bandos: uno en favor de presentar un candidato desde las propias filas de la Hermandad y otro en contra, por temor a las repercusiones, de acuerdo con un funcionario del grupo que habló a condición de guardar el anonimato debido a lo delicado del asunto.

Mahmud Hussein, secretario general de la Hermandad, dijo que la decisión de presentar un candidato se tomó ante los "intentos de abortar la revolución", después que el concejo militar rechazó varias solicitudes que le hizo la Hermandad de nombrar a un gabinete de ministros.

"No queremos llegar a una confrontación que afecte el rumbo de la nación", dijo Mohamed Morsi, el principal líder del brazo político del grupo.

Pero es probable que el enfrentamiento se produzca, pues la presentación de un candidato revierte una promesa efectuada por los líderes del grupo de no participar en las elecciones presidenciales con el fin de dar seguridad a los liberales y a los países occidentales temerosos de que islamistas radicales tomen el control del gobierno.