Es tan difícil encontrar a George W. Bush en la oficina de su padre como en la contienda presidencial republicana.

El 43er presidente aparece en una foto enmarcada en un rincón de la oficina, parcialmente oculto por la bandera de Texas y un armario. La ubicación, intencional o no, es un recordatorio de la campaña presidencial republicana y los esfuerzos que el favorito Mitt Romney y sus rivales han hecho en busca de que Bush hijo quede al margen de la campaña, incluso como tema de discusión.

Bush hijo no fue mencionado el jueves cuando su padre, el ex presidente George H. W. Bush, se reunió con Romney. Fue necesario que un reportero mencionó el tema.

"No me he reunido con el presidente George W. Bush. Hablamos de vez en cuando", respondió Romney cuando se le preguntó si había solicitado el respaldo de Bush hijo.

Los reporteros se vieron forzados a salir de la oficina antes de hacer más preguntas sobre la conexión de Romney con el presidente republicano que dejó el puesto hace tres años con el país al borde de la ruina.

George W. Bush ha sido ignorado desde el inicio de la campaña presidencial republicana. Pero su ausencia se ha vuelto más notoria en días recientes, cuando Romney anunció el respaldo del padre del ex presidente y de su hermano menor, el ex gobernador de Florida Jeb Bush.

George W. Bush, que vive en Dallas, no asistió a ninguno de los actos de recaudación de Romney en Texas. Tampoco se espera que se sume al respaldo de su familia al grupo de Romney.

Aunque no se menciona, ambas partes reconocen que los republicanos hacen mejor en no recordar a los votantes el legado de Bush, de enormes déficit presupuestarios, dos guerras y una popularidad derrumbada al final de su mandato.

"Por ahora nos mantenemos fuera", dijo el vocero de George W. Bush, Freddy Ford, el jueves, declinando comentar sobre un posible apoyo del ex presidente a algún candidato. Ford dijo que Bush estaba concentrado en promover y desarrollar su biblioteca presidencial en la Universidad Metodista del Sur.

"Es en eso que se está pasando su tiempo", afirmó.

En el 2010, Romney donó 100.000 dólares a la biblioteca, de acuerdo con documentos de impuestos. La campaña de Romney se ha beneficiado además de personal de Bush, incluyendo a los estrategas Stu Stevens y Russell Schriefer, que trabajaron con el ex mandatario en sus dos campañas presidenciales. El director de la campaña de Romney fue director de investigaciones para Bush en el 2004.