El líder de la junta militar que perpetró la semana pasada el golpe de Estado en Malí respondió el viernes a las amenazas de sanciones al decir que planea organizar comicios y restituir el orden establecido en el país, pero su oferta quedaría corta ante las demandas de los países de Africa Occidental, al no ofrecer una agenda de acción inmediata.

Los países vecinos a Malí dieron el jueves al capitán un plazo de 72 horas para devolver el poder a los civiles o enfrentar severas consecuencias, entre ellas el cierre de fronteras del país sin acceso al mar y el congelamiento de cuentas en el banco central regional.

Si las medidas entran en efecto, estarán entre las más severas que hayan sido impuestas para un país en Africa Occidental, una región donde los golpes de Estado o los intentos de asonada se registran casi anualmente.

En medio de la revuelta, los rebeldes tuareg en el norte del país incursionaron el viernes al estratégico poblado de Kidal, de acuerdo con el teniente Samba Timbo, jefe de seguridad del líder de la junta, el capitán Amadou Haya Sanogo. Kidal, un pueblo edificado en torno de un gran cuartel militar, es un gran premio para los separatistas tuareg que lanzaron una rebelión en enero con la intención de forjar su propia nación en el desolado norte de Malí.

En Bamako, capital del país, Sanogo dio la cara por primera vez desde que se anunciaron las amenazas de sanciones.

En la misma capital de Malí, más de 50 personas se formaron afuera de cada sucursal bancaria, mientras el pánico se propagaba después de la amenaza de sanciones económicas del organismo regional que representa a los países en Africa Occidental.

En la sucursal de Ecobank en el barrio de Niarela, en Bamako, los clientes fueron informados el viernes que pueden retirar un máximo de 1.000 dólares por persona.

La Comunidad Económica de Estados de Africa Occidental informó que congelará el acceso de Malí al banco central regional tan pronto como el lunes, en caso de que la junta militar que tomó el control del país en el golpe de Estado de la semana pasada no devuelva el poder de inmediato a los gobernantes civiles.

El golpe militar del miércoles de la semana pasada interrumpió más de 20 años de gobiernos elegidos democráticamente en una de las pocas democracias establecidas en el extremo occidental de Africa.

Estados Unidos, Francia y la Unión Europea cortaron su ayuda al país. Las sanciones financieras tienen la intención de propinar un golpe fuerte a la capacidad operativa de la junta militar.

Kadre Desire Ouedraogo, presidente de la Comisión de la Comunidad Económica de Estados de Africa Occidental, dijo el jueves que las sanciones entrarán en efecto en 72 horas.