Cientos de detenidos, 22 heridos y disturbios en algunos suburbios fue el balance de la jornada de protesta por el día del combatiente en Chile que se extendió hasta la madrugada del viernes, informó el gobierno.

El subsecretario del Ministerio del Interior, Rodrigo Ubilla, informó que en las protestas callejeras, que se iniciaron por la mañana del jueves y se acentuaron por la noche en los suburbios con barricadas y enfrentamientos con la policía, se registraron en todo el país 228 detenidos.

También hubo cortes de energía en algunos sectores y quema de automóviles, así como el uso por parte de encapuchados de armas de fuego.

No obstante, Ubilla destacó que la jornada en conmemoración del día del joven combatiente, que recuerda el asesinato por policías de los hermanos Rafael y Eduardo Vergara Toledo, de 18 y 20 años en 1985, fue menos intensa que años anteriores.

"Ha sido una jornada si la comparamos con años anteriores de menor violencia, de menor convocatoria de gente, de menores puntos de conflicto tal vez en la ciudad", dijo Ubilla a la prensa. En la jornada de protestas de 2011, que fue considerada entonces la más tranquila en muchos años, se registraron 97 detenidos.

En algunas ciudades del interior del país también hubo manifestaciones y detenidos. En Santiago, los lugares en que se registraron los peores disturbios estuvieron focalizados en algunos suburbios populares, como en la Villa Francia, donde murieron los hermanos Vergara Toledo. En ese lugar tras una velatón, encapuchados comenzaron a lanzar bombas incendiarias contra la gran cantidad de policías antimotines apostados en el sector luego que terminara una romería encabezada por los padres de las dos víctimas de la represión policial.

Ubilla señaló que llamó la atención el uso de armas de fuego por algunos de los manifestantes y que muchos de ellos eran menores de edad.

La conmemoración del día del joven combatiente en recuerdo de la muerte de los hermanos Vergara Toledo ha sido motivo tradicional de desmanes, especialmente de grupos extremos.

Tres policías fueron procesados y condenados a penas de entre 10 y 15 años de presidio por el homicidio de los dos hermanos, ultimados por una patrulla policial durante una jornada de protestas el 29 de marzo de 1985 contra la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

Los tres ex policías cumplen sus condenas en una cárcel especial para uniformados en las cercanías de Santiago.