El presidente Otto Pérez Molina acusó el jueves a Estados Unidos de utilizar al gobierno de El Salvador para boicotear la reciente cumbre centroamericana sobre seguridad y despenalización de las drogas a la que fueron convocados todos los presidentes de la región.

En declaraciones a la prensa, el mandatario guatemalteco dijo que al presidente salvadoreño Mauricio Funes "le hablaron de Estados Unidos para que no asistiera y habló con otros presidentes".

Dejó entrever que el "temor" de Estados Unidos fue que en la cumbre surgiera una posición centroamericana concertada sobre la propuesta de la despenalización de las drogas y fuese planteada en la próxima cumbre de las Américas en Colombia.

Pérez Molina invitó el sábado a sus colegas de la región a discutir sobre seguridad, la lucha contra el narcotráfico y su propuesta para la despenalización de las drogas. La presidenta costarricense Laura Chinchilla y el mandatario panameño Ricardo Martinelli asistieron, pero se ausentaron los gobernantes de El Salvador y Nicaragua.

Funes ya había expresado que no está a favor de la despenalización de las drogas, al igual que su colega de Nicaragua, Daniel Ortega.

La presidencia salvadoreña envió el viernes por la noche un comunicado en el que informó que "luego que otros países expresaran su interés en participar en la reunión con los mandatarios centroamericanos, los gobiernos de la región programarán para una nueva fecha el encuentro que estaba previsto".

Pérez Molina pidió a "Estados Unidos respete nuestra posición como centroamericanos de hacer propuestas, y eso fue lo que no entendió el presidente Funes que se dejó llevar por la presión de Estados Unidos".

La oficina de relaciones públicas de la embajada estadounidense en Guatemala refirió a The Associated Press a los comentarios hechos el martes en Guatemala por el subsecretario estadounidense de Estado para el control del narcotráfico internacional, William Brownfield, en la que señaló que la acusación de un presunto boicot no tenía fundamento.

Brownfield adujo que el vicepresidente Joe Biden fue muy claro cuando en Tegucigalpa respondió a una pregunta a la despenalización.

"El (Biden) dijo que dábamos la bienvenida al debate. En otras palabras no queremos evitar el diálogo, no queremos controlar el diálogo y no queremos imponer una posición", afirmó Brownfield, según el comunicado de la embajada.

"Estados Unidos está completamente abierto. Nosotros hemos llegado a algunas conclusiones pero estamos dispuestos a escuchar ideas de otros gobiernos", agregó el funcionario norteamericano.

Pérez Molina, un general retirado del ejército, que llegó al poder con una campaña en la que ofrecía "mano dura" para erradicar la violencia que agobia al país, sorprendió en febrero cuando expresó públicamente su posición respecto al tema de las drogas y el narcotráfico, lo cual acaparó la atención internacional.

Afirmó que la lucha contra el narcotráfico genera costos astronómicos y que la ayuda estadounidense no ha sido suficiente para combatir el problema.

Pérez Molina ha culpado a los carteles de drogas por los altos índices de violencia en Guatemala, un país de 14 millones de habitantes invadido por las pandillas y los carteles de drogas mexicanos con una tasa de homicidios de 41 por cada 100.000 habitantes según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, casi tres veces mayor que la del vecino México.

El mismo reporte señaló que el continente americano es la segunda región más violenta después de Africa, y que países centroamericanos como Honduras y El Salvador tienen las tasas de homicidios más altas del mundo con 82,1 y 66 por cada 100.000 habitantes.

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Romina Ruiz-Goiriena está en Twitter como https://twitter.com/.!/romireportsAP