Grupos de jóvenes encapuchados se enfrentaron el jueves con la policía en los alrededores y desde el interior de la estatal Universidad de Santiago en una manifestación por el día del combatiente, que recuerda la muerte a manos de la policía de dos jóvenes hermanos durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

La policía usó carros lanza agua y lanzó gran cantidad de gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes, que alteraron el tránsito. La universidad estatal debió suspender sus actividades académicas por los desórdenes.

Los desmanes fueron criticados por dirigentes estudiantiles, indígenas mapuches y activistas de derechos humanos que han elegido caminos pacíficos para promover cambios sociales y en los últimos meses han convocado masivas manifestaciones

Durante la madrugada en la vecina localidad de San Bernardo, unos 40 individuos encapuchados atacaron a pedradas un cuartel policial y fueron repelidos por fuerzas antimotines. En otros suburbios también se registraron barricadas y en la Villa Francia, lugar donde fueron muertos en 1985 los hermanos Rafael y Eduardo Vergara Toledo, se escucharon una serie de disparos.

La antigua dirigente de los familiares de detenidos desaparecidos Viviana Díaz, quien el miércoles fue galardonada con el premio nacional de derechos humanos, condenó las acciones de violencia que grupos extremos desatan durante el día del combatiente y dijo que en lugar de ello se debería enseñar quiénes fueron los hermanos Vergara Toledo, su lucha y la forma en que fueron ultimados.

"Para mí sería lo mejor y no conmemorar este día de una forma que no contribuye", dijo a radio Cooperativa.

Díaz es hija del dirigente comunista Víctor Díaz, detenido junto con otros dirigentes comunistas en 1976 y hecho desaparecer.

Dirigentes estudiantiles secundarios y universitarios así como una vocera de los indígenas mapuches propusieron un debate sobre el día del combatiente y las actuales movilizaciones estudiantiles.

La organización Londres 38, que agrupa a ex detenidos sobrevivientes, familiares de desaparecidos y ejecutados, ex militantes y militantes de izquierda, advirtió que "con el correr del tiempo, la prensa y los gobiernos lo han usado (al día del combatiente) para criminalizar las luchas y protestas sociales... creemos que ese día debe ser resignificado y rescatar su sentido original, es decir una jornada para conmemorar a aquellos jóvenes que se comprometen con las demandas de sus comunidades y luchan con ellas para obtener mejores condiciones de vida para el pueblo".

Los hermanos Vergara Toledo, de 18 y 20 de años, fueron acribillados por una patrulla policial durante protestas el 29 de marzo de 1985. Tras la restauración de la democracia en 1990 se reactivó la investigación judicial y el jefe de la patrulla fue condenado a 15 años de prisión y otros dos efectivos recibieron condenas a 10 años.

El recuerdo del asesinato de los hermanos Vergara Toledo motiva todos los años desmanes en suburbios capitalinos. El año pasado, sin embargo, el gobierno y la policía estimaron que pese a los disturbios y a los 97 detenidos fue la celebración más tranquila ya que no hubo muertos como en anteriores oportunidades.

La policía implementó para la noche del jueves un conjunto de medidas para evitar desmanes por lo que dispuso el despliegue de 1.500 efectivos en los sectores más conflictivos.