Nadie recuerda que el capitán Clayton Osbon de la aerolínea JetBlue hubiese sufrido antes crisis nerviosa alguna. Tampoco la empresa que le permitió volar durante 12 años, sus vecinos en una población costera de Georgia ni los amigos a los que intentó vender en su tiempo libre batidos para adelgazar.

La fiscalía federal ha acusado a Osbon de diversos delitos por su errática conducta en el vuelo 191 con dirección a Las Vegas. Según los documentos judiciales sufrió una crisis nerviosa que comenzó en la cabina de mandos, con referencias religiosas, y concluyó cuando varios pasajeros lo sometieron e inmovilizaron en el suelo.

Varios testigos relataron cómo Osbon dijo a su copiloto "no importan ya las cosas" y luego se puso a correr por el pasillo central de la aeronave — balbuceando incoherencias sobre los atentados terroristas del 11 de septiembre e Irán — lo que tiene confundidos a sus amigos y a otros pilotos, que no recordaban que hubiese tenido antes enfermedad o desequilibrio mental alguno.

Osbon, de 49 años, era considerado un aviador afable que solía realizar vuelos de placer en su avioneta en su tiempo libre, nunca hablaba de política y organizaba fiestas durante con motivo del Super Bowl, la final del fútbol estadounidense. Su padre fue igualmente piloto que falleció en un accidente aéreo en 1995, según un diario de Wisconsin en la aldea donde reside su familia.

"No puedo decir si me causa sorpresa o no me lo creo", dijo Justin Ates, un piloto de aviones corporativos y amigo del detenido que vive igualmente en Richmond Hill. "Es difícil decir lo que se siente ante algo que es cien por ciento inusual en su carácter".

Osbon está acusado de interferir con los tripulantes del avión tras sufrir el martes una evidente crisis de nervios en un vuelo que comenzó en Nueva York y fue desviado a Texas. Seguía hospitalizado el miércoles y continuaba su evaluación médica.

Conforme a las leyes federales, una condena por interferir con los miembros de la cabina de mandos o el personal auxiliar de vuelo puede ser penada con 20 años de cárcel.

Piloto de JetBlue desde el 2000, Osbon actuó de forma extraña hasta el punto que el personal de la cabina de mandos cerró la puerta nada más el capitán abandonó súbitamente los controles y corrió por el pasillo musitando incoherencias, según la declaración jurada federal.

Fue dominado por varios pasajeros, que lo mantuvieron inmovilizado en el suelo hasta que el avión efectuó un aterrizaje de emergencia en Amarillo, Texas, donde fue detenido por la policía y llevado a un hospital por "razones médicas".

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Bynum contribuyó a este artículo desde Richmond Hill, Georgia, y Weber desde San Antonio. Los redactores de Associated Press Danny Robbins en Dallas, Samantha Bomkamp en Nueva York, Betsy Blaney en Lubbock, Texas; Kate Brumbeck en Richmond Hill, Todd Richmond en Madison, Wisconsin, y Oskar García en Las Vegas contribuyeron a este artículo.