El caso del capitán de JetBlue que sufrió una crisis nerviosa a 10.000 metros (35.000 pies) de altura puso los reflectores en el sistema para detectar problemas psicológicos en los pilotos, que según algunos expertos en aviación no es tan riguroso como debería.

Durante las revisiones obligatorias cada seis meses o un año, los pilotos de aerolíneas son sometidos a una serie de pruebas físicas, pero el médico rara vez pregunta acerca de sus estados mentales, dijeron expertos y pilotos.

Además, muchos pilotos probablemente lo pensarían dos veces antes de decir la verdad, por temor a perder su trabajo.

"Es muy claro para todos los pilotos que en el momento en que digan 'sí, he tenido un problema', les van a negar su licencia", dijo John Gadzinski, un capitán de una gran compañía aérea y consultor de aviación.

Sin embargo, parece que hay poco interés en reforzar los exámenes debido a que las crisis nerviosas en la cabina del piloto son extremadamente inusuales.

"De las decenas de miles de empleados que tienen (las líneas aéreas), hay un par que ha perdido el juicio", dijo Robert Francis, un ex vicepresidente de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte. "Eso difícilmente es evidencia suficiente para llevar a nuevas regulaciones".

El martes, Clayton Osbon, el capitán de 49 años de edad de un vuelo entre Nueva York y Las Vegas, comenzó a gritar comentarios sobre una bomba a bordo y decía: "¡Ellos nos van a derribar!"

Un copiloto le cerró la puerta de la cabina de mando y guió el avión a un aterrizaje de emergencia en Amarillo, Texas, mientras los pasajeros sometían a Osbon. Después lo hicieron bajar del avión y lo trasladaron a un hospital. JetBlue dijo que sufrió una "situación médica".

La reyerta se produjo semanas después de que una angustiada azafata de American Airlines fue bajada de un avión en el aeropuerto de Dallas-Fort Worth por tomar el sistema de altavoces para divagar sobre los atentados del 11 de septiembre de 2001 y sus temores de que el avión se estrellaría. Ella también fue hospitalizada.

El director general de JetBlue, Dave Barger, dijo en el programa "Today" de la NBC que él conoce personalmente a Osbon y es "un profesional consumado", sin nada en su pasado que indique que sería un riesgo en un vuelo.

Osbon, un piloto de JetBlue desde el 2000, fue acusado el miércoles de interferir con una tripulación de vuelo. La aerolínea lo suspendió.

"Claramente tuvo un tipo de quiebre emocional o mental", dijo Tony Antolino, un ejecutivo de seguridad que estaba sentado en la fila 10 del avión y derribó al capitán cuando intentó volver a entrar en la cabina. "Se convirtió en una persona casi delirante".

Según registros de la Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés), Osbon aprobó un examen médico en diciembre. Hasta el miércoles por la tarde, la FAA no había contestado una solicitud de The Associated Press para liberar los resultados del examen y las respuestas de Osbon a la preguntas de la prueba.

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El formato del examen médico de la FAA: http://apne.ws/HnkiY4

Koenig informó desde Dallas; Lowy desde Washington.