El piloto de una aerolínea estadounidense, que fue sometido por pasajeros luego de gritar comentarios sobre una bomba e instar a los viajantes a orar en pleno vuelo rumbo a Las Vegas, fue suspendido, informó el miércoles la empresa.

Clayton Osbon fue retirado de servicio a la espera de una revisión sobre el incidente del martes, dijo la portavoz de JetBlue Airways, Allison Steinberg.

Los pasajeros a bordo del vuelo notaron inicialmente algo raro, cuando el piloto salió de la cabina, no cerró la puerta y trató de entrar a la fuerza a un baño ocupado.

Los otros tripulantes del vuelo de JetBlue trataron de calmar al capitán, que se veía cada vez más alterado, llevándole hacia la parte trasera del avión para asegurarse, por encima de todo, de que no regresase cerca de los controles.

Entonces, el piloto se echó a correr por el pasillo, hablando sobre una bomba y gritando: "¡Nos van a derribar!". Instó también a los pasajeros a orar.

"Nadie sabía qué hacer, porque él es el capitán del avión", dijo Don Davis, un pasajero que viajaba a Las Vegas para una conferencia de seguridad.

"Uno no se levanta simplemente y ataca al capitán", dijo.

Sin embargo, cuatro hombres derribaron al piloto, usando extensiones de cinturones de seguridad y esposas plásticas para maniatarle en el suelo durante más de 20 minutos, mientras el copiloto y un piloto fuera de turno aterrizaban el aparato en Amarillo, Texas.

El presidente y director general de JetBlue, Dave Barger, le dijo a la NBC que el capitán es un "profesional consumado" a quien ha "conocido personalmente" durante años. Osbon ha sido piloto de JetBlue desde 2000.

No existe nada en el historial del piloto que indicase que iba a ser un riesgo, dijo Barger en la entrevista del miércoles en el programa "Today".

No se sabe con precisión si se fincarán cargos penales o civiles contra Osbon.

"Claramente, él tuvo un descalabro mental o emocional", dijo Tony Antolino, un ejecutivo de seguridad que estaba sentado en la fila 10 y que fue uno de los pasajeros que derribó al piloto cuando éste trató de regresar a la cabina.

"El se volvió casi delirante", dijo Antolino tras llegar a Las Vegas unas seis horas más tarde de lo planeado.

Josh Redick, que estaba sentado cerca del medio del avión, dijo que el capitán parecía "furioso" y estaba "despotricando sobre Afganistán y las almas y al-Qaida".

La aerolínea calificó el incidente de una "situación médica". Funcionarios de JetBlue dijeron que el piloto fue llevado a un hospital.

"Fue una situación de miedo", dijo Charlie Restivo, otro de los pasajeros. "Fue como una película, de verdad. No parecía real".

Gabriel Schonzeit, quien iba sentado en la tercera fila, relató que el capitán dijo que podría haber una bomba a bordo.

"Comenzó a gritar sobre al-Qaida y que posiblemente había una bomba en el avión y algo de Irak e Irán y sobre cómo todos íbamos a caer", dijo Schonzeit al periódico Amarillo Globe-News.

El incidente se produjo semanas después de que una azafata de American Airlines fue sacada de un avión por divagar alteradamente sobre el 11 de septiembre y sus temores de que la aeronave iba a estrellarse.

Un experto de aviación dijo que solamente podía recordar dos o tres casos en 40 años en los que un piloto hubiese tenido un exabrupto semejante durante un vuelo.