En medio de la profunda conmoción que causó la muerte de un joven homosexual por una golpiza que le propinó un grupo supuestamente neonazi, el gobierno anunció que acelerará la aprobación de una ley antidiscriminación.

Tras 25 días de agonía en el hospital de urgencia de Santiago, Daniel Zamudio murió la noche del martes como consecuencia de un trauma neuroquirúrgico. Sus graves heridas habían sido causadas por cuatro jóvenes de entre 19 y 26 años que lo agredieron, según la acusación del fiscal a cargo Ernesto Vásquez, por su condición de homosexual.

Los atacantes, que se encuentran detenidos, habrían reconocido en declaraciones preliminares ante el fiscal su afinidad con el movimiento neonazi y se autodenominaron los "neonazis morenos". Ahora tendrán que enfrentar la acusación de homicidio calificado y la petición del abogado de la familia de Zamudio de una condena a prisión perpetua.

El fiscal tiene un plazo de 90 días para formular cargos.

Además de las lesiones y fracturas que sufrió Zamudio, de 24 años, sus agresores le marcaron dos esvásticas en el cuerpo. Tres de los cuatro detenidos tienen antecedentes delictivos y de ataques xenofóbicos y homofóbicos.

El defensor público de los cuatro imputados, Néstor Pérez, defendió la versión de los detenidos de que ayudaron a Zamudio, quien según ellos estaba ebrio tras salir de una discoteca y fue agredido por otro grupo en un parque público.

Sin embargo, según el fiscal Vásquez los atacantes admitieron que estaban ebrios y se acusaron mutuamente de la responsabilidad en la golpiza mortal.

Zamudio, que trabajaba como vendedor en una tienda de ropa, fue sorprendido y agredido por el grupo en un parque y durante una hora habría sido sometido a todo tipo de golpes y quemado con cigarrillos. El segundo de cuatro hermanos, pretendía terminar sus estudios secundarios para luego estudiar teatro, según su hermano Diego.

"Era muy amoroso, una excelente persona y por eso cuesta creer que lo hayan atacado con tanta maldad", dijo Diego Zamudio a periodistas.

El deceso, tras permanecer varios días en estado de coma, causó de inmediato expresiones de dolor y cientos de personas se congregaron frente al hospital de urgencia.

El presidente Sebastián Piñera expresó por Twitter desde Corea que "su muerte no quedará impune. Refuerza compromiso del gobierno contra toda discriminación".

El ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, acudió al hospital para manifestar su pesar a la familia y dijo que tras la reanudación la semana entrante de la actividad parlamentaria "vamos a trabajar incansablemente en nuestro Congreso para sacar nuestra ley de discriminación en el menor tiempo posible".

El proyecto ha estado en el Congreso desde hace un tiempo, sin que haya avanzado la tramitación para su aprobación. En noviembre fue aprobado por amplia mayoría en el Senado, pero debe todavía cumplir su trámite en la Cámara de Diputados.

La iniciativa establece medidas contra la discriminación, entre ellas la que apunta a la orientación sexual. El proyecto establece como discriminación "toda distinción, exclusión o restricción que carezca de justificación razonable, efectuada por agentes del Estado o particulares, y que cause privación, perturbación o amenaza en el ejercicio legítimo de los derechos fundamentales establecidos en la Constitución Política de la República o en los tratados internacionales sobre derechos humanos ratificados por Chile y que se encuentren vigentes".

Durante su discusión en la Cámara Alta, representantes de las iglesias evangélicas se opusieron a su aprobación por considerar que es un primer paso para la posterior aprobación del matrimonio homosexual, lo que actualmente no está permitido y que el proyecto de ley tampoco contempla.

El abogado Gabriel Zaliasnik, que fuera máximo representante de la comunidad judía, comentó en radio Cooperativa que probablemente la existencia de una ley contra la discriminación podría haber evitado el asesinato de Zamudio.

La Iglesia Católica, en una declaración entregada por el presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Ezzati, deploró que "las personas homosexuales hayan sido y sean todavía objeto de expresiones malévolas y de acciones violentas".