El presidente Mauricio Funes anunció el miércoles que en los próximos días convocará a todas fuerzas salvadoreñas alcanzar un acuerdo nacional que garantice la erradicación progresiva de la violencia e inseguridad en el país.

El objetivo es "erradicar la exclusión social en las zonas urbanas y rurales que son donde las pandillas se nutren", destacó Funes en una conferencia de prensa, en la que negó que su gobierno haya negociado con las pandillas para bajar la ola de homicidios.

"Esto fue una iniciativa de la iglesia Católica", afirmó el mandatario, en alusión a un entendimiento impulsado para que los líderes de las pandillas accedieran a una tregua.

Aclaró que "una vez monseñor (Fabio) Colindres y (el ex comandante guerrillero) Raúl Mijango (en representación de la sociedad civil) lograran entendimiento, se lo comunican al gobierno y el gobierno facilita logística para que éste acuerdo se hiciera efectivo".

Señaló que desde que entró en vigencia la tregua entre la Mara Salvatrucha MS13 y el Barrio 18, se logró una sensible reducción de los homicidios, de 14 a cinco al día.

Sin embargo, el gobernante considera que "la reducción en el índice de homicidios no es exclusivamente por la tregua", sino que ahora hay una mayor efectividad en el trabajo de la policía y captura de pandilleros.

Informó que sólo en el último mes la policía ha capturado a 3.375 pandilleros, entre ellos algunos jefes.

Para Funes, el entendimiento propiciado por la Iglesia católica no resuelve el problema debido a que no incluye reducción, ni mucho menos la supresión de las extorsiones, ni el narcomenudeo, que según dijo, son las principales fuentes de ingreso y de financiamiento de las pandillas.

Planteó que desarticular las estructuras de las pandillas, al servicio del narcotráfico y el crimen organizado, es la única solución para erradicar la violencia y la delincuencia.

Destacó al mismo tiempo la importancia de llamar a un acuerdo nacional para frenar la exclusión social, laboral y educativa de la que son víctimas los jóvenes de bajos recursos económicos y que se ven obligados luego a involucrarse a las pandillas, porque "les dan dinero fácil, rápido e inmediato".

Explicó que el reciente traslado de 30 reos de alta peligrosidad de la cárcel de máxima seguridad en Zacatecoluca, conocida como "Zacatraz", a otros penales donde se reunieron con el resto de pandilleros, fue para facilitar la comunicación con mandos medios para trasladar las órdenes de parar los homicidios.

Sin embargo, aseguró que, el traslado de los líderes de las pandillas se hizo bajo el respaldo de la ley, en tanto los reos llevados a otras cárceles ya habían cumplido el 10% de su condena y podrían ser movidos a centros penales con medidas menos restrictivas.

En El Salvador, las pandillas establecidas en populosos barrios están conformadas por más de 20.000 jóvenes y adolescentes. Alrededor de 9.300 están presos, según cifras policiales.

Las pandillas que comenzaron como organizaciones de unos pocos jóvenes inconformes se han convertidos en bandas de criminales y, según la policía, son los responsables de asesinatos, extorsiones y hechos delincuenciales en diferentes zonas del país.