Una restauración intensa y controvertida de la última gran obra de Leonardo da Vinci será presentada al público el jueves en el museo del Louvre, donde se revelará "La virgen y el niño con Santa Ana" en la plenitud de sus colores y detalles, como los pintó el maestro del renacimiento hace 500 años.

La restauración de 18 meses de la pintura — en la que Leonardo trabajó durante 20 años hasta su muerte, en 1519 — busca recuperar el papel de "Santa Ana" como una de las obras florentinas más influyentes de su tiempo y como paso hacia el alto renacimiento de Miguel Angel.

La limpieza le dio a la pintura — que muestra a la Virgen María, su madre Santa Ana y el niño Jesús — una nueva vida y luminosidad. Los colores desteñidos se transformaron en marrones y lapislázulis vivos que han sorprendido a los visitantes.

"Es increíble, muy hermoso. Ahora tenemos la misma sensación que cuando uno entra en la Capilla Sixtina de Miguel Angel. ¡Miren el azul!", dijo el miércoles la visitante Odile Celier, de 66 años.

La exposición reúne cerca de 130 bocetos de Leonardo y sus aprendices, algo que el curador Vincent Delieuvin comparó con una "investigación policial", pues éstos definen la concepción de la pintura y revelan a los expertos actuales su desarrollo en los últimos años de vida del pintor.

Luego de un trabajo casi de detectives, la impresionante muestra de los bocetos y diagramas matemáticos offrece claves no sólo para descifrar el arte detrás de la pintura sino, viniendo de un hombre que fue más famoso en su tiempo por ser ingeniero, de los años de investigación científica que definieron su trabajo.

"La exposición es un taller científico", dijo Delieuvin. "Para Leonardo el arte se fundamenta en el conocimiento teórico de la naturaleza y su funcionamiento".

En un cuaderno lleno de apuntes matemáticos, es posible ver cómo a lo largo de los años estudió minuciosamente la refracción de la luz en los objetos opacos. El cuaderno descifra la técnica que hizo famoso a Leonardo. La pintura de Santa Ana es un ejemplo brillante que se nota en el manto azul opaco con su juego casi imperceptible de luces y sombras.

Al igual que en la novela "El código da Vinci", la restauración de la última obra del maestro ha tenido cierto nivel de intriga, propia de una historia de suspenso político.

Hace 17 años, el Louvre abandonó un intento por limpiar la pintura ante los temores de que los solventes afectaran el "sfumato", una técnica de pintura que dominó Leonardo.

Después de que la limpieza fue aprobada en 2009, dos de los expertos en arte de Francia, Jean-Pierre Cuzin y Segolene Bergeon Langle, renunciaron el año pasado al consejo responsable de la restauración en el Louvre, entre reportes de que los había escandalizado que los restauradores limpiaran en exceso la obra para lograr un brillo que Leonardo nunca buscó.

El museo confirmó a The Associated Press las renuncias el año pasado y dijo que no podía dar otros detalles sobre los hechos.

Sin embargo, al ver el producto final, Bergeon Langle, dejó atrás las diferencias.

La exposición en el Louvre con la pintura de da Vinci estará abierta al público del 29 de marzo al 25 de junio.