La visita del Papa a Cuba   concluye hoy  miércoles con una misa al aire libre y una reunión privada con el ex mandatario Fidel Castro. La isla caribeña alberga al mismo tiempo y casi por un capricho de la casualidad a disidentes del exilio cubano en Miami liderados por  el arzobispo de Miami, Thomas Wenski, el presidente de la republica bolivariana Hugo Chávez que se encuentra en tratamiento de un  cáncer que no tiene nombre ni diagnostico, el Papa que con sus mensajes no dejo convencido a muchos de los opositores al gobierno comunista de Raúl Castro y con los que tampoco se reunió,  al mismo Fidel, icono de una revolución que llevo a Cuba a los que es hoy y la flotilla “movimiento democracia” que está lanzando fuegos artificiales para mostrar su presencia a solo 12 millas de las costas de Cuba.

Quizás en la reunión que mantendrá con Fidel Castro logren conversar de temas de fondo y logren algunos cambios significativos, el ex mandatario declaro el día de ayer "Gustosamente saludaré mañana miércoles a Su Excelencia el Papa Benedicto XVI, como lo hice con Juan Pablo II, un hombre a quien el contacto con los niños y los ciudadanos humildes del pueblo suscitaba, invariablemente, sentimientos de afecto" escribió Castro.

"Decidí por ello solicitarle unos minutos de su muy ocupado tiempo cuando conocí por boca de nuestro canciller Bruno Rodríguez que a él le agradaría ese modesto y sencillo" agregó el líder cubano.

La audiencia y la misa de Benedicto en la Plaza de la Revolución se dan 14 años después de que Juan Pablo oficiara misa en el mismo sitio ante cientos de miles de personas, entre ellos Fidel. En aquel entonces, se dispuso una imagen de Jesucristo del otro lado de la icónica imagen del héroe revolucionario Ernesto "Che" Guevara, un notable hecho para un país que había sido oficialmente ateo hasta 1992.

En esta ocasión, un gigante afiche de la santa patrona de Cuba, la Virgen de la Caridad del Cobre, cubre la fachada de uno de los edificios de la plaza junto al Che. El icono ha sido en enfoque espiritual durante la visita de tres días de Benedicto, que coincidió con el 400mo aniversario de la aparición de esta diminuta estatua.

El Pontífice parte de regreso a Italia a las seis de la tarde del miércoles (2200 GMT).

El martes, Benedicto XVI oró por la libertad, la renovación y "el bien de todos los cubanos" ante la patrona de los cubanos, aunque los líderes comunistas de la isla rápidamente rechazaron la apelación del líder de la Iglesia Católica por un cambio político, después de cinco décadas de gobierno único del Partido Comunista.

El intercambio se produjo horas antes de una reunión, a puerta cerrada, entre el presidente Raúl Castro y el Pontífice en el segundo día de visita papal a la isla.

Hasta el momento, tampoco hay planes para que se reúna con el presidente venezolano Hugo Chávez, quien se encuentra en La Habana para someterse a un tratamiento contra el cáncer.

Federico Lombardi, Secretario del Vaticano, dijo que hoy no hubo ninguna reunión con Fidel Castro.

Al final de la jornada, Lombardi dijo en una conferencia de prensa que entre los temas tratados por el santo padre y Castro estuvieron una petición de Benedicto XVI para que el gobierno cubano declarara como feriado el día de Viernes Santo. Su predecesor, Juan Pablo II. consiguió en su visita a La Habana en enero de 1998 que fuera un día de fiesta el 25 de diciembre o la Navidad.

"Podría comentarles que su santidad presentó al presidente la importancia que tiene el Viernes Santo para los creyentes... como en su momento Juan Pablo II había presentado la petición de que el 25 de diciembre, el día de la Navidad fuera un día festivo. Es una petición, una solicitud que las autoridades tendrán que evaluar y a la cual tal vez nos darán respuesta en un futuro no muy lejano", dijo Lombardi.

La Semana Santa, que incluye el Viernes Santo, será a comienzos de abril.

El gobierno cubano no respondió de inmediato, dijo el vocero. "Pero hay que dar el tiempo...tiene que analizarse", agregó.

Si bien "no sería un gesto con el cual se daría una transformación radical (al país)... sería un paso nuevo" en Cuba, destacó.

El vocero del Vaticano fue interrogado sobre si en el encuentro se habló sobre prisioneros, a lo cual Lombardi dijo que si bien se trató el asunto de forma general, no se discutieron casos particulares como el del estadounidense Alan Gross.

Gross está detenido desde diciembre de 2009 y está condenado a 15 años de prisión por distribuir teléfonos satelitales y otros equipos a la comunidad judía en Cuba.

"No estuve presente (en la reunión), no tengo en mi poder nombres precisos, situaciones concretas para indicárselas", dijo Lombardi.

El vocero resaltó que la reunión con Castro se extendió y no sólo debido a la presencia de traductores. Tradicionalmente los encuentros del Papa con jefes de Estado demoran sólo unos 20 minutos.

Días después de decir que la ideología marxista "ya no responde a la realidad", Benedicto XVI siguió tocando, de manera sutil, temas altamente sensibles para el gobierno cubano en sus oraciones y su breve discurso en el santuario de la mencionada Virgen, ubicado cerca de la oriental ciudad de Santiago.

"He confiado a la madre de Dios el futuro de la patria avanzando por caminos de renovación y esperanza", dijo el Santo Padre en su plegaria. "He suplicado a la Virgen santísima por las necesidades de los que sufren, de los que están privados de libertad, separados de sus seres queridos o pasan por graves momentos de dificultad".

No pasó mucho tiempo para que un funcionario de alto rango en La Habana respondiera. "En Cuba no habrá reforma política", dijo Marino Murillo, zar económico de Cuba y actual vicepresidente del Consejo de Ministros.

El Papa mantuvo un lenguaje religioso, su crítica fue vaga y abierta a la interpretación, pero los comentarios de Murillo no dejaba lugar a dudas. Fueron recogidos rápidamente por blogs a favor del gobierno y en cuentas de Twitter.

Raúl Castro ha dicho que la apertura del sistema político de Cuba inevitablemente significa la perdición del proyecto socialista cubano, ya que cualquier partido alternativo estaría dominado por sus enemigos en la Florida y otros lugares.

La reunión entre Benedicto XVI y Castro en el Consejo de Estado, sede del poder ejecutivo, duró 45 minutos, según Lombardi.

Según las breves imágenes que transmitió la televisora oficial al inició de la reunión, Castro comentó al Papa que Cuba retrasó el cambio de horario de verano hasta que culmine su visita este 28 de marzo. Luego la señal oficial fue interrumpida.

También se vieron imágenes de saludos protocolarios y se les vio a ambos sentados en dos poltronas blancas.

Horas antes, durante un momento de tranquilidad en el santuario de la Virgen de la Caridad, Benedicto XVI también oró para que más cubanos se acogieran a la fe católica en el país de Latinoamérica que tiene menos feligresía. Aunque la mayoría de los cubanos son nominalmente católicos menos del 10 por ciento práctica la religión.

El mandatario venezolano Hugo Chávez dijo más temprano, en una cadena de radio y televisión transmitida en Venezuela, que no tendría ningún encuentro con el Papa. "Ellos tienen su agenda. No voy yo a estar interfiriendo para nada".

El convaleciente presidente exhortó a la iglesia Católica para que "profundice su labor en función de la opción de los pobres", en referencia a la ideología de la denominada "teología de la liberación", que algunos sacerdotes predicaron durante la Guerra Fría.

El líder venezolano, de 57 años, llegó el 24 de marzo para recibir radioterapia como parte del tratamiento contra un segundo tumor canceroso que le extirparon el mes pasado en Cuba, en la región pélvica.

Benedicto XVI llegó horas antes a la capital de la isla procedente de Santiago de Cuba donde temprano rezó de rodillas ante la venerada Virgen. Los católicos celebran el cuarto centenario de la aparición de la estatua.

El miércoles el Papa oficiará una misa campal en la Plaza de la Revolución en la que se espera la asistencia de miles de devotos.

En las calles de La Habana Randi Remon, un estudiante de cultura física de 19 años, dijo que le gustaría "ir a oírlo (al Papa) en la misa mañana para ver lo que dice. Yo espero que nos pueda brindar más ayuda, nos dé más fe para ver si podemos salir de la crisis que tenemos".

Aunque aclaró que "no soy tan creyente ni practicante", dijo creer que "la fe en Dios es algo por donde uno se aguanta para tener más fuerza y seguir adelante" en momentos difíciles.

Ana Blanco, una oficinista de 47 años, el que el gobierno reciba al papa y hable de la religión lo que hace es crear confusión después de años de antirreligiosidad con el triunfo de la revolución en enero de 1959.

"Me criaron diciendo que todo esto de la religión era (estaba) mal, entonces ahora esta visita del Papa no estoy de acuerdo con que se le dé tanta importancia, ni que se le obligue a nadie a ir a la misa u otras actividades", dijo.

El Pontífice pernoctó la noche del lunes en la población El Cobre, donde se encuentra el santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre, llamada también aquí "La Mambisa", cuyo 400 aniversario de su hallazgo a pescadores es parte de los motivos por los que Su Santidad visitó esa población.

Alfredo Mesa, un directivo de la Fundación Nacional Cubano-Americana, que viajó con auspicio de la arquidiócesis de Miami, dijo que la categórica y pronta respuesta del gobierno a la plegaria papal refuerza el mensaje del Papa de la necesidad de un cambio.

"Prefiero que digan esto ahora que mañana", expresó.

Al arribar en el aeropuerto José Martí en La Habana, al Papa lo recibió el cardenal cubano Jaime Ortega, una banda musical de niños y adolescentes, otros chiquillos le ofrecieron flores al pie de la escalinata del avión y luego el Papa caminó por una alfombra roja hasta un auto negro a bordo del cual abandonó la terminal, mientras otros niños bailaban ballet al un costado de la pista.

Cuba niega que tenga presos políticos actualmente. Las autoridades se refieren a los disidentes como mercenarios, influidos por Estados Unidos. Varios grupos de los derechos humanos dicen que algunos cubanos permanecen encarcelados por sus actividades políticas.

El alemán Joseph Ratzinger, quien fue elegido como Papa en abril de 2005, no ha hecho ninguna referencia a prisioneros políticos.

Fuente AP

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