La agencia del gobierno paraguayo que persigue el tráfico de narcóticos ilegales rechazó las intenciones de despenalizar las drogas expresadas por el presidente de Guatemala Otto Pérez Molina.

"Si se libera el consumo, por ejemplo del crack, para nosotros será como una epidemia porque el deterioro de la salud mental de los jóvenes será incontrolable", dijo a los periodistas César Arce, vice jefe de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad), dependiente del palacio de Gobierno.

Agregó que Paraguay es un país que "ni siquiera tiene capacidad para controlar las enfermedades normales como dengue, cuadros gripales y otras. A diario vemos que no hay capacidad suficiente de internación en los hospitales de índole presupuestaria y si le sumamos el tema de la drogadicción libre sería catastrófico", dijo Arce.

La Senad, que no recurre a policías ni militares para sus acciones, cuenta un plantel propio de agentes especiales, con el apoyo técnico de la DEA estadounidense.

En tanto, la organización civil Kannábica del Paraguay, la única que agrupa a consumidores de marihuana, divulgó un comunicado expresando complacencia porque "los tiempos están cambiando y la careta prohibicionista se está derritiendo, producto de su propia perversidad al ocultar información acerca del cannabis".

El documento comentó que "la iniciativa del presidente Pérez Molina celebramos porque es necesario y hasta vital empezar a debatir sobre el fracaso de la guerra contra las drogas impuesta por Estados Unidos hace 40 años. Es auspicioso que se ensayen otras alternativas contra el narcotráfico que no sea la represión".

Los condenados por tráfico de estupefacientes guardan reclusión no en la cárcel pública de Tacumbú sino en el cuartel de policía antimotines. El oficial César Villagra dijo a la AP que de "los 150 presos considerados de alta peligrosidad, 23 son narcotraficantes".

En Paraguay la ley permite que una persona lleve consigo hasta dos gramos de marihuana para consumo personal.