Cinco militares hondureños resultaron heridos al ser atacados por decenas de civiles armados en una localidad del norte de Honduras, informó el martes un mando castrense.

El jefe del estado mayor de las Fuerzas Armadas, general René Osorio, indicó que tres de los efectivos heridos en el ataque del lunes están graves.

Osorio dijo que buscan a unos 30 agresores que usaron armas de grueso calibre, lo cuales no descartó que sean campesinos.

El general insinuó que los campesinos estarían recibiendo entrenamiento militar "por instructores llegados de Nicaragua y Venezuela", aunque no mostró ninguna evidencia al respecto.

El vicepresidente del Movimiento Unificado Campesino del Bajo Aguán, Juan Chinchilla, rechazó "categóricamente que ninguna organización campesina esté detrás de un ataque a militares en la zona ni están siendo entrenados por nadie".

El presidente de Honduras, Porfirio Lobo, declaró que el ataque "no tiene nada que ver con el conflicto agrario en la zona" sino que "tendría relación con un grupo de unos cincuenta integrantes" de Olancho, un departamento limítrofe.

El Bajo Aguán, 300 kilómetros al norte de Tegucigalpa, vive un alto nivel de conflictividad agraria debido a las ocupaciones de fincas de palma africana por partes de organizaciones de campesinos.

La semana pasada, Lobo canceló un viaje al Bajo Aguán debido a que el ejército no podía garantizar su seguridad, según informó la prensa local.

El gobierno y las organizaciones campesinas han negociado una propuesta de compra de 4.000 hectáreas, a las empresas por parte del estado.

Según Chinchilla, el gobierno "ha presentado una propuesta financiera inasumible que hemos rechazado y ese es el motivo real de que el presidente no quiera venir al valle a hablar con nosotros".

Por el ataque contra los militares y las acusaciones del jefe castrense contra el movimiento campesino, Chinchilla pronosticó que "se viene mas militarización al valle"

Los militares heridos el lunes pertenecen al 15 batallón de infantería del ejército hondureño y forman parte del Operativo Xatruch, desplegado en 2011 para prevenir enfrentamientos entre campesinos y fuerzas de seguridad privada de las empresas palmeras del Valle.

Hace dos semanas, casi 100 congresistas de los Estados Unidos, enviaron una carta a la Secretaria de Estado Hillary Clinton en la que pedían que se "suspenda la asistencia al ejército y la policía hondureña dadas las acusaciones creíbles de serias violaciones a los derechos humanos que recaen sobre las fuerzas de seguridad".

Los congresistas denunciaban entonces "un patrón de violaciones de los derechos humanos que afecta a líderes comunitarios, periodistas y activistas de la oposición sometidos a ataques, amenazas y ejecuciones extrajudiciales".

En la misiva, los legisladores estadounidenses dijeron que "45 campesinos, siete guardias de seguridad, dos militares y un periodista han sido asesinados en el valle desde septiembre de 2009".

La misiva apunta que los batallones militares implicados reciben entrenamiento por parte de los Estados Unidos.