Los pasajeros que salen de la estación London Bridge del metro de Londres no pueden evitar estirar el cuello para echar una mirada a la puntiaguda torre en construcción: El Shard es el edificio más alto en la Unión Europea y parece una tajada de vidrio equilibrada en el borde del distrito financiero.

Cuando se inaugure la torre el próximo año, los visitantes a la plataforma de observación verán helicópteros volando a la altura de sus ojos y un panorama de la metrópolis hasta el distante Downs Hills, en el norte de la ciudad. La estructura diseñada por el afamado arquitecto italiano Renzo Piano hace ver como enanas a edificaciones simbólicas cercanas como Tower Bridge y la Catedral de St. Paul al otro lado del río Támesis.

El ambicioso proyecto habla de tiempos de bonanza ahora desvanecidos: un costo de 1.500 millones de libras esterlinas (2.340 millones de dólares), restaurantes elegantes, espacio para oficinas corporativas, hotel de lujo. Sin embargo, está siendo terminado en momentos en que Gran Bretaña y Europa se tambalean en el borde de la recesión. Asñi, el Shard se asomará sobre una ciudad en decadencia.

Los vecinos tienen la esperanza de que la impresionante torre, visible desde casi todas las partes de Londres, traerá a consumidores con mucho dinero a su área al sur del Támesis, la cual ha sido durante siglos la parte menos próspera del río.

"Me gusta el diseño, me gusta la promesa. Pienso que le va a dar mucho impulso a este barrio", comentó Cherille McNeil-Halward, de 71 años, quien administra un negocio de enmarcado de cuadros ubicado a unos minutos del Shard. "Esta torre traerá gente con dinero para gastar aquí y eso va a ser algo bueno", agregó.

No hay duda de que el Shard es una adición fascinante al tradicional contorno bajo del horizonte de Londres. Sin embargo, algunos se quejan de que acapara toda la atención y opaca cosas como la impresionante cúpula de St. Paul.

El urbanizador Irvine Sellar ve el proyecto como un símbolo del estatus de Londres como una ciudad mundial. El edificio de 72 pisos y 310 metros de altura (1.016 pies) está diseñado por un italiano, financiado por el gobierno de Qatar y el grupo hotelero chino Shangri-La fue el primer inquilino en formar contrato.

"Queremos que este sea un edificio del cual los londinenses se sientan propietarios", dijo Sellar. "Se puede comer allí, se puede trabajar allí, se puede dormir allí. Y se puede ver la vista desde allí", afirmó.

El exterior del edificio será terminado en junio, pero es improbable que sea inaugurado antes del inicio del próximo año. Será inaugurado en un barrio verdaderamente histórico, cerda de la Torre de Londres, del teatro Globe de Shakespeare y del Mercado Borough.

De hecho, el ultramoderno Shard se ubica al borde del antiguo Londres. El primer asentamiento romano Londinium estuvo en la cercanía sobre las riberas del Támesis. La obra "Little Dorrit" de Charles Dickens fue situada en las calles que se encuentran atrás del Shard.

Los urbanizadores concibieron el proyecto hace más de 11 años cuando había un apetito financiero por construir hacia las alturas, pero generó oposición casi de inmediato de parte de grupos conservadores que no querían que cambiara el tejido de la ciudad.

English Heritage y otros grupos se quejaron de que el diseño no encajaba con la arquitectura circundante, pero no lograron imponerse.

El príncipe Carlos, quien se ha empeñado en una campaña entusiasta contra la arquitectura moderna, se refirió sardónicamente al Shard como "un enorme salero" poco después de que obtuvo el permiso de planeación, pero no trató formalmente de bloquear el proyecto.

El año pasado la UNESCO dijo que está revisando el estatus de la Torre de Londres como Patrimonio Mundial, en parte debido a la manera en que el Shard y otros edificios surgen sobre su atrio.

El futuro del edificio aún no es seguro. Además de Shangri-La, algunos restaurantes han firmado contratos de arrendamiento, pero la mayor parte de los espacios de oficinas no han sido rentados todavía, en momentos en que muchos negocios con sede en Londres están esforzándose en reducir costos.

Un reporte de Barclays Capital publicado este mes encuentra una correlación entre la construcción de rascacielos y crisis financieras, llegando a la conclusión de que proyectos ambiciosos de construcción frecuentemente son inaugurados justo cuando la economía está declinando.

Cita las crisis económica y petrolera de inicios de la década de 1970, las cuales coincidieron con la terminación de las Torres Gemelas del Centro de Comercio Mundial en Nueva York y de la Torre Sears en Chicago. En Malasia, la construcción de las Torres Petronas coincidió con la crisis económica asiática en 1997. Y en Dubai, el Burj Jalifa — el edificio más alto del mundo — surgió en momentos en que el emirato casi se arruinaba.

El mismo Shard fue golpeado por la escasez de crédito. Sellar aseguró el financiamiento con el banco de inversión Credit Suisse en 2008, pero el banco se retiró después del desplome de Lehman Brothers en septiembre de ese año. Con el tiempo el banco central de Qatar intervino para financiar el proyecto.

En años recientes se han construido otros edificios altos mientras Londres se ha convertido en una ciudad más vertical, incluido el famoso "Gherkin" de Norman Foster. Sin embargo, el Shard domina sobre todos y es probable que se convierta en un símbolo destacado de Londres.

"Uno espera ver este edificio desde cualquier lugar en la ciudad", dijo Jonathan Glancey, crítico arquitectónico del diario The Guardian. "Va a ser el edificio que diga 'esto es Londres' y el mensaje que va a enviar es que Londres es osado, brillante y bastante ostentoso", agregó.