El ministro de Energía Rodrigo Alvarez renunció por haber sido marginado de la solución al prolongado conflicto en la austral región de Aysén, en el que inicialmente actuó como representante oficial.

El presidente Sebastián Piñera aceptó el martes su dimisión y nombró en su reemplazo como subrogante al hasta ahora subsecretario de la cartera, Sergio del Campo.

El vocero oficial, Andrés Chadwick, anunció la decisión de Piñera, quien se encuentra de gira por Asia.

Chadwick no se refirió a las razones de la dimisión, que sólo calificó de personales, pero Patricio Melero, diputado y próximo presidente de la Unión Demócrata Independiente --el partido del renunciado ministro-- comentó en radio Cooperativa que Alvarez había informado el lunes su decisión de renunciar.

Melero manifestó que la dimisión "es la expresión de un ministro de sentir que jugó un rol muy importante, que dio la cara y sin embargo, qué duda cabe, Rodrigo Alvarez debió haber tenido también un rol protagónico" en la solución del conflicto.

Alvarez, quien asumió el cargo a mediados del año pasado tras desempeñarse como subsecretario de Hacienda, había encabezado a fines de febrero y comienzos de marzo las negociaciones previas con los dirigentes sociales de la alzada región de Aysén, pero abandonó la misión por la negativa de los manifestantes de la zona a deponer sus bloqueos de rutas, como exigía el gobierno.

En un giro a la drástica posición oficial, el jueves el ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, convocó a 14 dirigentes sociales de Aysén para conversar sobre sus 11 demandas, las que en gran medida fueron acogidas al día siguiente por el ministro secretario de la Presidencia, Cristián Larroulet, con lo que se puso fin al conflicto.

Sin embargo, Alvarez fue marginado por el gobierno de las conversaciones, pese a que una de las demandas era una baja en los precios de los combustibles en la aislada región patagónica, situada a unos 1.700 kilómetros al sur de la capital.

Los dirigentes sociales sureños, que fueron recibidos como héroes a su regreso a la región, consiguieron el establecimiento de una zona franca con lo que se espera una reducción en el precio de los combustibles. También demandaron la salida de la gobernadora regional, Pilar Cuevas, quien al estallar el conflicto se tomó vacaciones. Cuevas se encuentra en consultas en Santiago y su confirmación en el cargo no ha sido precisada.

La conflictiva salida del ministro de Energía fue criticada por el presidente de Renovación Nacional, Carlos Larraín, el otro partido gobernante. "No se aprendió la lección de Magallanes", dijo en alusión a otro conflicto regional en esa austral región en el que el gobierno debió terminar por ceder a algunas de sus demandas.

Larraín acompaña a Piñera en su gira asiática y sus críticos comentarios los formuló a la capitalina radio Cooperativa.