La cumbre de seguridad inaugurada el lunes debía ser una oportunidad para que el presidente Barack Obama y otros gobernantes concertaran esfuerzos para impedir que materiales nucleares cayeran en manos terroristas. Sin embargo, Corea del Norte pasó al primer plano durante la reunión.

Y eso es quizá exactamente lo que pretendía Pyongyang.

Diversos jefes de estado que asisten a la cumbre de dos días en Seúl censuraron el anuncio sorpresivo que hizo hace 10 días Corea del Norte de que enviaría en abril un satélite al espacio con un cohete de gran alcance, lanzamiento que Estados Unidos considera un disfraz dentro de los intentos de Pyongyang para desarrollar misiles nucleares.

El presidente Barack Obama exhortó a las autoridades norcoreanas a que abandonen su proyecto de cohetes o de lo contrario pondrán en peligro el futuro de su país y propiciarán el fracaso del reciente compromiso mediante el cual Estados Unidos les entregaría asistencia alimentaria a cambio de una moratoria a los ensayos nucleares y las pruebas de misiles. Este compromiso es considerado un avance tras años de estancamiento en las conversaciones.

El gobierno del presidente surcoreano Lee Myung-bak advirtió que podría derribar el cohete si éste viola espacio aéreo surcoreano.

Obama y Lee han exigido a China, aliada de Corea del Norte, que utilice su influencia para impedir el lanzamiento.

Permitir que el lanzamiento dominara las deliberaciones de la cumbre podría ser exactamente la intención de Corea del Norte, dijo un experto chino en desarme, cuya organización tiene apoyo de su gobierno.

"Creo que Corea del Norte obró de esta manera para opacar nuestras conversaciones sobre la seguridad nuclear", señaló el jefe de la Asociación de China para el Control de Armas y Desarme, Li Hong. "No debemos caer en su estratagema", apuntó.

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Los periodistas de The Associated Press, Christopher Bodeen, Sam Kim y Hyung-jin Kim, contribuyeron a este despacho desde Seúl.