Un soldado afgano abrió fuego y mató el lunes a dos efectivos británicos dentro de una base de la OTAN en el sur de Afganistán antes de ser abatido por fuerzas internacionales, dijeron las autoridades.

El ataque es el más reciente en una cadena de los llamados ataques de "verde contra azul", en los que las fuerzas de seguridad afganas han disparado contra sus colegas o mentores internacionales.

El tiroteo del lunes ocurrió alrededor de las 11:00 de la mañana enfrente de la puerta principal de una base conjunta civil-militar en Lashkar Gah, la capital de la provincia de Helmand, informó la oficina del gobernador. Las fuerzas británicas son predominantes en esa base.

Qari Yousef Ahmadi, vocero del Talibán, dijo que el agresor era un soldado afgano que mantenía contacto con el grupo rebelde y que les había notificado sobre sus planes antes de efectuar el ataque.

Ghulam Farooq Parwani, subcomandante del Ejército Nacional de Afganistán en Helmand, dijo que el soldado era oriundo de la provincia de Nangarhar, en el este del país, y había estado en el ejército por cuatro años. El agresor llegó a la puerta de la base en un vehículo militar. Logró acercarse a soldados británicos al asegurar que le había sido asignada la seguridad de una delegación de funcionarios del gobierno de Kabul que visitarían la base el lunes, de acuerdo con Parwani.

"Se acercó a los soldados extranjeros, a tres o cuatro metros (yardas), y abrió fuego", dijo Parwani. "Luego los militares extranjeros lo mataron".

Los incidentes de este tipo se incrementaron en el último año, en particular desde la quema de ejemplares del Corán ocurrida en febrero en una base estadounidense.

En lo que va del año, 15 soldados de la OTAN, ocho de ellos estadounidenses, han perdido la vida al parecer en ataques de venganza cometidos por funcionarios de seguridad afganos o rebeldes uniformados. Los funcionarios estadounidenses dijeron que los textos religiosos fueron quemados por error.

Se han registrado más de 45 ataques de afganos contra sus colegas militares de la OTAN en Afganistán desde 2007 y más de 75% de esos casos ocurrieron en los últimos dos años, según estadísticas del Pentágono.

El ataque del lunes ocurrió dos semanas después de que un soldado estadounidense presumiblemente mató a 17 civiles afganos, la mayoría mujeres y niños, además de dejar heridos a otros seis.