Detrás de la fachada barroca y de un gran rosetón, unos arbotantes sostienen el templo conocido como la casa del catolicismo conservador de México: la Catedral de León.

Desde el lugar el papa Benedicto XVI dirigirá el domingo un discurso a obispos mexicanos y de toda Latinoamérica en su visita al estado central de Guanajuato.

Con motivo de la estancia del Papa, el gobierno local y federal restauraron los vitrales de la catedral y cambiaron tres de las campanas del templo que data de siglo XVIII.

El club de migrantes Franciscanos de Los Angeles, California, participó en la restauración, que fue supervisada por el Instituto Nacional de Historia y Antropología de México.

El gobierno recurrió a documentación y registros gráficos y fotográficos de la obra barroca. Desmontó la vidriera, y sometió a tratamiento de conservación y reemplazó la herrería de la iglesia.

La Catedral Basílica de la Madre Santísima de la Luz fue inicialmente construida por los jesuitas en la ciudad de León en 1765. Suspendieron la edificación cuando fueron expulsados del territorio.

Alrededor de 1866 se convirtió en la sede de la Arquidiócesis de León, considerada por muchos la más conservadora del catolicismo en México. Se comenzó a venerar ahí a la madre de la luz, patrona de la ciudad. Se terminaron de construir torres y la cúpula del templo y se fueron agregando capillas en su interior.

Fue remodelada con su aspecto actual en 1902.

Los ocho vitrales restaurados tenían más de 100 años de antigüedad y miden de 3,60 x 2,20 metros.

En fechas recientes, Rodrigo Almaraz Alvarez, quien vendía collares hechos a mano afuera de la catedral, dijo que era un honor que el Pontífice visitara la catedral de la ciudad donde se gana la vida.

"Esta es especial", dijo Almaraz. "Realmente para toda la gente nacida aquí en León, Guanajuato, lo mejor de los templos es la catedral. La gente que viene de aquí, de los alrededores, es el primer templo que visitan, la catedral".

Los hermanos que fundieron desde un pueblo serrano remoto las nuevas campanas de la catedral que repicarán en la visita dicen también estar orgullosos de haber fabricado estas piezas.

Emiliano, Filemón y Urbano Rivera son artesanos cuya tradición de fundir campanas se ha heredado de generación en generación desde los principios de 1900s. Su campana conmemorativa de la visita, así como dos más pequeñas ya están colgadas de los torreones de la catedral. Las campanas anteriores estaban rotas, dijeron los artesanos.

"Para nosotros significa una como dice mi hermano, una bendición de Dios", dijo Filemón Rivera, artesano de Tizapán, una comunidad boscosa 200 kilómetros al norte de la ciudad de México.

La campana conmemorativa es una aleación de cobre, bronce y estaño copiada de un modelo del año 1865. Pesa 5,5 toneladas y mide 1,90 metros de altura, igual que el diámetro de su falda. Tiene una inscripción tallada en el brilloso exterior dorado que lee "Bronce refundido en ocasión de la histórica visita a la catedral basílica de la Madre Santísima de La Luz en León, Guanajuato de Su Santidad Benedicto XVI el día 25 de marzo del 2012".