Debajo del teatro nacional Habima de Israel, el gobierno da los toques finales a un nuevo lugar de reunión donde espera nunca recibir una multitud: el refugio subterráneo antibombas más avanzado del país.

El refugio, con cuatro pisos subterráneos y espacio para 1.600 personas, es utilizado normalmente como estacionamiento. También es parte de la elaborada infraestructura de defensa civil de Tel Aviv. Las autoridades municipales han estado incrementando los refugios y servicios de emergencias en meses recientes en un momento de crecientes tensiones con Irán y grupos extremistas en la Franja de Gaza.

Las noticias recientes del conflicto con Teherán han dado a las medidas de seguridad relevancia adicional.

Las autoridades dicen que el momento es una coincidencia. Israel está bajo constante amenaza de grupos hostiles en sus fronteras norte y sur. Las fuerzas de seguridad realizan ensayos de seguridad con frecuencia, las ciudades están equipadas con refugios antiaéreos públicos y las nuevas viviendas deben tener techos a prueba de bombas.

Los líderes israelíes han insinuado que podrían atacar instalaciones nucleares iraníes, a pesar de que autoridades militares estadounidenses han pedido a Israel que espere a que entren en vigor estrictas sanciones económicas.

En caso de que Israel ataque, Irán promete responder. Teherán tiene misiles capaces de alcanzar el territorio israelí. También apoya a grupos extremistas que son enemigos del Estado israelí, como Jesbolá y Hamas, que han lanzado cohetes hacia Israel en el pasado. El jefe israelí de inteligencia militar calcula que los enemigos del país tienen 200.000 cohetes y misiles que apuntan hacia el estado judío.

Y Tel Aviv, como centro económico y cultural del país, es un blanco atractivo. Unas dos millones de personas viven aquí y en las ciudades circundantes.

Moshe Tiomkin, concejal de la ciudad, alertó que en caso de que Irán ataque Tel Aviv, los resultados serán graves. La última vez que la ciudad sufrió un ataque directo con cohetes fue en 1991 cuando Irak atacó la metrópolis costera.

"Pienso que esta vez no estamos hablando de unos 40 cohetes", dijo Tiomkin. "Serían muchos, muchos más".

En Habima, el refugio antibombas funciona también como el nuevo estacionamiento del teatro. En poco tiempo el lugar será sellado y transformado en un masivo refugio.

La entrada al mismo es parte del adoquín en la plaza exterior del teatro. Las puertas corredizas abren automáticamente y pasamanos de metal salen del suelo por encima de una larga escalera.

En caso de necesitarse, 1.600 personas podrían descender por el hueco de la escalera hacia los cuatro pisos subterráneos, de acuerdo con Ahuzot Hahof, la empresa que administra el estacionamiento y el refugio en nombre de la municipalidad. El refugio tiene filtros para mantener el aire respirable en caso de un ataque químico.

El refugio fue construido como parte de la renovación del teatro terminado el año pasado. Roi Flyshman, vocero del Ministerio de Defensa Civil, indicó que "es muy avanzado" y podría servir como anteproyecto para otros.

"Muchos estacionamientos del país podrían volverse refugios y queremos copiar el de Habima para otros lugares", dijo.

Es parte de la red de refugios de la ciudad que pueden proteger hasta a 250.000 personas.

El estacionamiento subterráneo del centro médico Sourasky de Tel Aviv puede ser transformado en una sala de emergencias con hasta 1.000 camas en 48 horas, dijo Gabi Barbash, director general del hospital.

La sala subterránea cuenta con tanques de oxígeno, electricidad y agua dentro de la misma construcción que facilitan su conversión a un uso médico, incluyendo una sala de operaciones. El hospital construido hace un año puede funcionar así por siete días.

Pero a pesar de los preparativos, pocas personas tienen sentido de alarma. Los cafés en las aceras están repletos de jóvenes israelíes que disfrutan del suave sol invernal.

"De alguna forma nos afecta, por supuesto, pero no es algo en lo que pensemos todos los días", asegura Claudia Hunter, una guía de turistas de Jerusalén que camina cerca del teatro.

El legislador Daniel Ben Simon califica los argumentos de la seguridad como una campaña de temor del gobierno que "casi recuerda al Dr. Insólito".

Agregó que varios ex jefes de seguridad han salido para oponerse a atacar a Irán. "Por lo tanto, no creo que esto pueda suceder", indicó.