Con misas y peregrinaciones los salvadoreños conmemoraron el sábado los 32 años del asesinato de monseñor Oscar Arnulfo Romero, cuyo proceso de canonización está en manos del Vaticano.

"Yo estoy aprendiendo mucho de monseñor Romero, es un ejemplo para todos, el dio su vida por el pueblo", dijo a la AP Ricardo Escamilla, un joven universitario de 20 años, que aseguró que "leo mucho de San Romero de América".

Cientos de fieles participaron en una misa en la capilla del hospital donde fue asesinado de un disparo al corazón el 24 de marzo de 1980.

Posteriormente marcharon hacia la catedral, en un recorrido de unos siete kilómetros, para visitar la cripta que guarda los restos del religioso.

La Fundación Romero realizará el sábado por la noche una peregrinación con faroles, que culminará con una misa.

El 24 de marzo de 1980 un sólo disparo calló la voz de Romero, que en la víspera se había alzado firme para pedir a los militares: "En nombre de Dios y de este sufrido pueblo les ruego, les suplico, les ordeno, en nombre de Dios, cese la represión".

Un desconocido le disparó al corazón desde un vehículo estacionado frente a la entrada principal de la capilla de un hospital para enfermos de cáncer terminal, donde el religioso realizaba una misa. Nadie ha sido procesado por el asesinato.

El obispo auxiliar de San Salvador, Gregorio Rosa Chávez, dijo a la AP, que antes de su muerte, Romero fue alertado que lo iban a matar y él lo escribió en sus apuntes personales.

"Era un hombre de un gran nivel humano, de carácter fuerte, pero tímido, escurridizo, pero al estar frente al micrófono se transformaba, era un torrente de elocuencia para decir las cosas", recordó.

El proceso de beatificación del prelado fue aprobado por el Vaticano en mayo de 2005, cuando la Congregación de la Doctrina de la Fe concluyó que Romero fue "un mártir de la iglesia, asesinado por su fe cristiana" y actualmente se analiza la tesis del martirio.

La Congregación para la Doctrina de la Fe, un órgano colegiado del Vaticano integrado por cardenales, obispos y arzobispos, está evaluando el proceso.

El magnicidio ocurrió en el inicio de los 12 años de guerra civil salvadoreña que concluyó con la firma de los acuerdos de paz en 1992, con el auspicio de las Naciones Unidas.

Un informe de la Comisión de la Verdad, creada poco después del cese de hostilidades, determinó que el autor intelectual del crimen fue el mayor Roberto D'Abuisson, fundador del derechista partido Arena, que gobernó el país durante 20 años (1989-2009).

Sin embargo, los responsables del crimen no serán castigados debido a una amnistía promulgada por el gobierno de Arena horas antes que fuese divulgado el informe de la Comisión en 1993.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos recomendó al Estado salvadoreño realizar una investigación judicial completa, imparcial y efectiva de manera expedita, a fin de identificar, juzgar y sancionar a todos los autores materiales e intelectuales de las violaciones referidas al caso Monseñor Romero, sin perjuicio de una amnistía decretada en 1992 para todos los combatientes del conflicto armado.

También recomendó reparar todas las consecuencias de las violaciones enunciadas, incluido el pago de una justa indemnización y adecuar su legislación a la Convención Americana de Derechos Humanos, a fin de dejar sin efecto la ley de Amnistía.

Hace dos años, el presidente Mauricio Funes, a nombre del Estado salvadoreño, pidió perdón por el magnicidio del arzobispo capitalino.

"Como presidente constitucional reconozco que el entonces arzobispo de El Salvador, Oscar Arnulfo Romero Galdamez, el 24 de marzo fue víctima de la violencia ilegal que perpetró un escuadrón de la muerte", dijo Funes.