La reina Isabel II asistió a una boda a la que no había sido invitada.

La monarca apareció imprevistamente tras la boda de John y Frances Canning en la municipalidad de Manchester, en el norte de Inglaterra, el viernes.

Los recién casados dijeron el sábado que la reina conversó y posó para las fotos de la boda. Isabel y su esposo, el príncipe Felipe, habían ido a la municipalidad a almorzar cuando se realizaba la boda.

"Fue muy especial, qué hermoso que se tomara la molestia de hablar con nosotros", dijo la novia, Frances Canning, al diario The Sun.

El novio de 48 años sabía que la Reina iría a la municipalidad, y envió una carta en broma al Palacio de Buckingham para invitarla, informó el tabloide. Recibió una respuesta que declinaba amablemente la invitación, pero funcionarios de palacio organizaron la visita en secreto.

Canning dijo que conversó con el príncipe Felipe mientras se tomaban las fotos.

"Es un hombre encantador. Para mí, fue la frutilla del postre", dijo a The Sun.

La novia de 44 años estaba impresionada porque la reina se dirigió a ellos por sus nombres.

"Dijo que yo lucía hermosa y que nos deseaba lo mejor para el futuro", dijo. "Ahora tendremos que conseguir un álbum de fotos más grande. No mucha gente tiene fotos como éstas".

La Reina se encontraba en Manchester como parte de su gira por el país en ocasión de su Jubileo de Diamante. Ascendió al trono en 1952.