Militares y policías de Egipto se enfrentaron a miles aficionados al fútbol que protestaban por la suspensión de su equipo, dejando un muerto y 68 heridos, dijeron el sábado testigos.

Los enfrentamientos ocurren después de la refriega del 1 de febrero donde murieron al menos 74 personas. Aunque las causas no se han esclarecido, las autoridades fueron acusadas de apoyar el ataque de los aficionados del equipo de Port Said contra los seguidores de la escuadra Cairo.

Un adolescente murió en los choques del sábado, afirmó el sábado el funcionario de un hospital.

Los soldados lanzaron gases lacrimógenos e hicieron disparos al aire para dispersar a los seguidores del equipo Al-Masry de Port Said. Los enfrentamientos comenzaron a finales de la noche y continuaron hasta las primeras horas del sábado.

El funcionario dijo que decenas de personas resultaron lesionadas. La fuente solicitó el anonimato debido a que no estaba autorizada a hacer declaraciones a la prensa.

La asociación de fútbol de Egipto suspendió dos temporadas al Al-Masry y ordenó que se cerrara tres años el Estadio de Port Said debido a las muertes de 74 personas ocurridas el 1 de febrero.

Los fiscales acusaron a nueve policías de ayudar a agresores ubicados en las gradas de aficionados de Al-Masry.

Testigos dijeron que los manifestantes incendiaron neumáticos y cerraron calles importantes antes de congregarse frente al principal edificio administrativo del Canal de Suez en un intento por ingresar. Los soldados y la policía acordonaron el edificio.

Activistas en la ciudad indicaron que las familias de los aficionados que fueron arrestados después de la mortífera revuelta en el estadio acostumbran realizar protestas pacíficas, pero que "instigadores" las han convertido en violentas.